Cartas de lectores | Situación con Colombia
Genera expectativa la reunión prevista en Washington entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump
Preocupa la situación entre países hermanos y fronterizos a raíz de la ‘guerra comercial de aranceles’, cuyo origen no es meramente económico, sino consecuencia directa de problemas estructurales que afectan desde hace décadas a la región: la siembra, el tráfico de cocaína, la minería ilegal y la presencia de grupos armados irregulares, entre ellos facciones disidentes de las FARC, ELN y otras organizaciones criminales. Estas actividades ilícitas han provocado graves consecuencias en seguridad, gobernabilidad y desarrollo social, sin que hasta la fecha se vislumbren soluciones efectivas.
Tanto el multilateralismo como la diplomacia tradicional y los organismos regionales han resultado insuficientes frente a la magnitud y persistencia del problema, quedando en deuda con nuestras sociedades. En este contexto, resulta legítima la decisión del presidente Noboa de adoptar medidas arancelarias como mecanismo de presión política, orientado a exigir un tratamiento serio y responsable del conflicto. Por años, amplias zonas del sur de Colombia -como Nariño, Cauca, sur del Tolima y Caquetá- han sido abandonadas por el Estado y progresivamente controladas por grupos delincuenciales, fortalecidos por la siembra de más de 260 mil hectáreas de cultivos ilícitos, convirtiendo a la región en un foco permanente de violencia e inestabilidad. En administraciones anteriores se impulsaron políticas de erradicación, incluida la fumigación aérea en zonas específicas. Si bien dichas medidas generaron controversias y efectos colaterales, su abandono evidenció la falta de continuidad y voluntad política necesaria para enfrentar sostenidamente el narcotráfico. De haberse mantenido una estrategia firme y coherente, probablemente no se estaría enfrentando la crisis actual.
Genera expectativa la reunión prevista en Washington entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, quien ha manifestado una postura más decidida frente al combate al narcotráfico. Se espera que aborde este tema con la urgencia que amerita y se definan acciones concretas y eficaces para erradicar de raíz la siembra de hoja de coca, mediante mecanismos estatales firmes, selectivos y sostenidos que permitan recuperar la seguridad y la tranquilidad de la región. Solo así será posible liberarnos de los efectos devastadores que por años han afectado a nuestra sociedad y aspirar a recuperar la paz y estabilidad que caracterizaron a nuestro país. Como señala el adagio popular: muerto el perro, se acabó la rabia.
Antonio Martínez González