El primer voto de Nebot sin su nombre en el papel

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El primer voto de Nebot sin su nombre en el papel

Herencia. Guayaquil despide a un alcalde que ostentó el poder durante 19 años. La ciudad tiene pendientes en torno a la planificación.

Legado. A la jornada de ayer, el alcalde Jaime Nebot acudió con una comitiva de funcionarios y candidatos.

El hombre que llegó de la escuela de León Febres-Cordero a administrar Guayaquil, Jaime Nebot, está a dos meses de despedirse del sillón de Olmedo y tras casi dos décadas deja una ciudad que a ojos de algunos críticos tiene muchos temas pendientes en torno a movilidad sostenible y planificación urbana.

Guayaquil, como ha dicho él mismo, fue bastión del desorden y la desidia en los ochenta, y la obra de la regeneración se palpa en muchas zonas de la urbe, pero pese a lo que puede resolverse con un presupuesto de 700 millones de dólares, hay notas bajas para esta Alcaldía en temas de bacheo, tráfico, medio ambiente y, entre otros, igualdad social.

Jaime Nebot deja como sucesora a Cynthia Viteri, pero ayer, cuando con ella, el ahora prefecto electo Carlos Luis Morales y varios concejales y funcionarios municipales emprendieron la ruta del sufragio en equipo, el nombre que más retumbaba en las voces de los simpatizantes era el de él, el líder de los socialcristianos, el alcalde ha forjado un liderazgo que seguirá presente incluso con Viteri al frente, el hombre que bloqueó al correísmo de Guayaquil.

La receta para Viteri la dejó sobre la mesa: “Gastar poco, invertir mucho, endeudarse solo para hacer obras públicas y ganarse la confianza de la empresa privada y nacional (...) La única ideología que le interesa al pueblo ecuatoriano es la de la prosperidad. Y el único partido al que todos debemos pertenecer es el partido del Ecuador”, rezó Nebot en el colegio Francisco de Orellana, ubicado en el sur de la ciudad.

Minutos antes había ejercido su derecho al voto en la mesa 242. Era la primera vez en 19 años que acudió sin que su rostro y nombre estén en la papeleta de aspirantes a la Alcaldía.

Nebot ahora mira otros nortes, unos que no ha definido de frente, pero que ya retumban en voces de analistas políticos que aseguran que va a emprender la carrera hacia Carondelet, una vez más. Ha fallado dos veces en su intento, una en 1992 y otra en 1996.

Ayer lanzó un guiño, sutil, casi imperceptible, cuando dijo que considera que aquella teoría suya que llama la ideología de la prosperidad debe aplicarse en otras zonas del país, pero hizo énfasis en que “de eso habrá que hablar más adelante”, que ahora solo importa el 2019.

Cuando el alcalde salía del recinto, la alcaldesa electa pidió a los presentes que la apoyaban que griten la frase con la que lo recibieron al ingreso: “¡Nebot presidente!”. “Es lo que queremos”, admitió después.

No habrá retiro. “Para mí siempre hay que estar en campaña por el bienestar de la ciudadanía”, aseguró, como quien anticipa que habrá más Nebot. Por ahora, lo habrá hasta mayo próximo, cuando entregue las riendas a su aprendiz, Cynthia Viteri, quien prometió seguir su legado.