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El primer golpe fue del Atletico

El guion del encuentro fue el previsto. El Atlético a esperar, correr, ayudar y presionar, y el Bayern, a tener el balón. Pero, pronto, a los 11 minutos, apareció un jugador que ya no es una sorpresa, ni revelación, ni nada que no se sepa. Saúl hizo un

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El Atlético de Madrid sigue soñando en Europa. El equipo, dirigido por Diego Simeone, marcó un golazo en el inicio y luego aguantó el asedio constante del Bayern de Múnich para imponerse ayer de local en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones.

El equipo colchonero dio un paso de gigante para estar en la final de Milán el próximo 28 de mayo.

El guion del encuentro fue el previsto. El Atlético a esperar, correr, ayudar y presionar, y el Bayern, a tener el balón. Pero, pronto, a los 11 minutos, apareció un jugador que ya no es una sorpresa, ni revelación, ni nada que no se sepa. Saúl hizo un jugadón y marcó un golazo.

El cuadro español estaba por delante. Y a partir de ese momento, a aguantar, a defenderse y a desesperar al Bayern. Los de Guardiola llegaron y tuvieron ocasiones para empatar, pero entre el travesaño, que repelió un obús que lanzó Alaba, y Oblak, que hizo dos paradones, a cabezazo de Javi Martínez y a disparo envenenado de Vidal, por ejemplo, evitaron el empate alemán.

Los germanos se adueñaron del balón en la complementaria, encerraron a su rival en su área y pusieron a prueba a un Oblak que es un seguro de vida para su equipo. El esloveno no tuvo grandes intervenciones, pero atrapa todo lo que va por arriba y por abajo, no duda en las salidas y da una confianza a sus defensas que muy pocos guardametas en el mundo lo consiguen. Por si fuera poco, la suerte lo acompañó y un disparo de Alaba terminó saliendo despedido por el larguero.

Los cambios de Guardiola no incidieron en el juego. Quince minutos tardó el Atlético en quitarse la presión de un Bayern que terminó por poner a Ribery y Müller sobre el terreno de juego. El francés tardó en meterse en el juego y el atacante ocupó el sitio de un Thiago que daba la sensación de poder sacarse un conejo de la chistera en cualquier momento.

Los minutos pasaban y el Atlético se sobreponía al cansancio con un juego donde nadie es capaz de superarlo. El reloj corría mientras el balón se paraba. Una exageración por aquí, otra protesta por allá y los colchoneros están a 90 minutos de regresar a la final de la Liga de Campeones.

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