El primer carguero para la vigilancia

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El primer carguero para la vigilancia

El costo será de $ 42 millones. Abastecerá a los buques de la Armada en el mar y atenderá los casos de emergencias.

Las cinco lanchas guardacostas, donadas por el Gobierno de China, fueron bautizadas con nombres de los ríos Toachi, Puca, Cañar, Pindo y Ventanas.

El primer buque multipropósito ecuatoriano de doble casco, con capacidad para transportar 2.500 toneladas de carga, entre ello 100.000 galones de diésel y 15.000 de gasolina para helicópteros, se construirá en los Astilleros Navales Ecuatorianos (Astinave) ubicados en Guayaquil con un sistema automático de navegación y radares idénticos a los que tienen los buques de guerra de la Armda.

El carguero, de 80 metros de eslora (largo), 15 de ancho y 5 de calado, tendrá autonomía de 40 días en alta mar y su primer objetivo será abastecer a las unidades navales, tanto en el mar continental e insular. También servirá para asistir a los pobladores de la Región Insular y de las zonas de la costa ecuatoriana donde hayan ocurrido desastres, como terremotos, u otros hechos que impidan el acceso a través de la red vial.

El gerente general de Astinave, Camilo Delgado, dijo a este Diario que el buque, que tendrá dos plantas desalinizadoras, será construido siguiendo todas las regulaciones nacionales e internacionales.

El ministro de Defensa, general Oswaldo Jarrín, y Delgado, firmaron ayer el contrato que permite la construcción del carguero, en un plazo máximo de 30 meses, por lo que se espera su terminación en el primer trimestre del 2022. El costo será de 42 millones de dólares, que han sido contemplados en el presupuesto anual de las Fuerzas Armadas de los próximos dos años.

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Las características de la nave, que puede transportar 20 contenedores de 20 pies, serán similares a las de las dos guardacostas oceánicas, de 50 metros de largo, que construyó Astinave entre el 2017 y el 2018. En este caso también tendrá helipuerto y sistemas de navegación con la tecnología de los buques de Guerra, que serán instalados por manos ecuatorianas.

“Será el más grande buque de transporte que haya tenido el país”, dijo ayer el ministro Jarrín durante la ceremonia naval, en la plataforma del Comando de Guardacostas, en la que también se recibieron las donaciones de cinco lanchas guardacostas, de 12 metros de largo, y 20 equipos para la detección y neutralización de explosivos.

El buque y las nuevas lanchas, que ayudarán al control marino costero y la neutralización de las actividades ilícitas, permiten recuperar el poderío naval. Su reforzamiento está dentro del plan de repotenciación de la vigilancia de las 12 millas de mar territorial y las 188 millas de zona económica exclusiva, tanto en el territorio continental como insular.

El ministro Jarrín aseguró que todo es parte del proyecto de seguridad marítimo que tiene el país para luchar contra los delitos transaccionales.

El embajador de China en Ecuador, Chen Gouyou, dijo que una comisión técnica de capacitación llegará la próxima semana al país, como parte de la cooperación que existe desde hace 19 años entre ambos países, y de la que habrá más.

Los 20 equipos detectores de explosivos, con los que no contaban las Fuerzas Armadas hasta ahora, serán entregados al Ejército.

Cooperación

El apoyo militar, una constante

China se ha convertido, en los últimos años, en un aliado para la Defensa con la entrega de una serie de donaciones para las Fuerzas Armadas. El año pasado, ese Gobierno también donó cuatro lanchas guardacostas para la vigilancia marítima. En el 2016, las donaciones de China a Ecuador, en el campo militar, fueron de 9,2 millones de dólares.