El ministro de Defensa, Miguel Carvajal, participó ayer en el centro cívico de ciudad Alfaro, de Montecristi (Manabí), en los actos de conmemoración de los 122 años de la Revolución Liberal.

El presidente mantiene a los mandos militares

El pedido. Desde las asociaciones de oficiales y tropa en servicio pasivo salieron los pedidos de que el nuevo ministro de Defensa sea un militar retirado.

Seis días después de su posesión, el presidente Lenín Moreno comunicó al alto mando militar su decisión de que se mantenga en su puesto. Lo hizo a puerta cerrada, acompañado de su ministro de Defensa, Miguel Carvajal.

Con ello acabó la incertidumbre que había en el interior de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, que temían que el nuevo Gobierno decidiera hacer un nuevo relevo de mando, cuando recién habían pasado cinco meses desde que Rafael Correa descabezara a la cúpula del Comando Conjunto, la Marina y la FAE, y apenas dos meses y medio de que cambiara al comandante del Ejército.

A través de un documento, con fecha 30 de mayo, el comandante general de la Marina, contralmirante Renán Ruiz, anunció a sus subalternos la ratificación del jefe de Estado y que, por tanto, no habría ningún cambio en los mandos medios.

Similar comunicación enviaron a los repartos el jefe del Comando Conjunto, teniente general César Merizalde; y los comandantes del Ejército, general de división, Édison Narváez, y de la Fuerza Aérea, el brigadier general Patricio Mora.

La decisión gubernamental, de mantener al alto mando, comenzó a intuirse desde el pasado 11 de mayo, cuando el hasta entonces presidente electo Lenín Moreno se reunió con Merizalde, Ruiz, Narváez y Mora en la casa de campaña en Quito.

Durante ese primer encuentro, del que su equipo de prensa divulgó fotografías, el mando le reiteró su apoyo al nuevo jefe de Estado y le entregó un informe detallado de la situación operativa y estratégica de las Fuerzas Armadas.

El segundo mensaje de estabilidad a los militares fue enviado en la víspera de la posesión, cuando fueron confirmados los nombres del nuevo gabinete ministerial, en el que constaba Miguel Carvajal como ministro de Defensa.

Su designación en el cargo enchufó esperanzas en la cúpula castrense porque Carvajal ya había sido viceministro y ministro de esa cartera de Estado, tiempo durante el cual había mostrado el respeto a la institucionalidad y a los mandos.

Aunque los mensajes de estabilidad estaban claros, la cúpula y los mandos inferiores respiraron finalmente el martes pasado cuando por fin se oficializó la permanencia y se enviaron los comunicados a las diferentes direcciones y repartos de las tres ramas de las Fuerzas Armadas.

Hasta ahora, Carvajal ha mantenido varias reuniones con el mando militar, pero el único acto público, desarrollado hace nueve días, fue en el campo Marte en Quito, donde manifestó su compromiso de cumplir con la Constitución y la ley, en el servicio de unas de las instituciones históricas más importantes del país.

Públicamente, el ministro ofreció un diálogo abierto, enfocado en el mejoramiento de la calidad de vida del personal militar y de la capacidad operativa de las tres fuerzas.

Según conoció este Diario, la Fuerza Aérea ha pedido el aumento de los recursos para poder atender el mantenimiento de las aeronaves que, en algunos casos, se quedaron con cero hora de vuelo por las operaciones del terremoto. La Marina, por su parte, ha pedido recursos para el mantenimiento de sus buques.