La Presidencia de la Asamblea General de la ONU
Anualmente, desde el mes de septiembre hasta diciembre se reúne la Asamblea General de la ONU y en el acuerdo establecido por los Estados, los cinco grupos geográficos (Europa Occidental y otros Estados, Europa Oriental, Asia, África y América Latina) se turnan la Presidencia. Es costumbre que los países a quienes les corresponde el cargo, se pongan de acuerdo y presenten el candidato a la Asamblea, la cual por lo general vota por ese candidato. Como cada cinco años le corresponde a América Latina y el Caribe, ahora las naciones de nuestro continente tendrán que presentar a su candidato. Conocemos que Honduras le pidió el voto al Ecuador para la representante de ese país en NN. UU. y nuestro país aceptó. A última hora, Ecuador retiró el apoyo ofrecido y ha lanzado como candidata a la actual ministra de Relaciones Exteriores. Ella ha expuesto una especie de plan sobre los posibles programas que deben intensificarse en la Asamblea General, aunque la Presidencia se limita prácticamente a dirigir las sesiones de los 193 países miembros hasta diciembre, cuando terminan las reuniones. Sin embargo, la Presidencia dura todo el año. Ecuador ya ocupó la Presidencia de la Asamblea que nombró al Lic. Leopoldo Benítez Vinueza, importante intelectual, escritor y que además fue embajador en algunos países.
La candidata del Ecuador, señora Espinosa, fue la primera ministra de Relaciones Exteriores nombrada en el gobierno del expresidente Correa. Ocupó luego el Ministerio de Defensa y en el mismo gobierno de Correa fue embajadora en NN. UU., logrando así un excelente currículum.
Lo que dice la Carta de la ONU. Según la Carta de Naciones Unidas, las funciones y poderes de la Asamblea General son, sobre todo, considerar los principios generales de la cooperación para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, incluido el desarme, y formular recomendaciones al respecto.
En estos últimos años la ONU ha decidido que los candidatos para secretario general y para presidente presenten una exposición ante los miembros de la Asamblea. Así lo hizo el actual secretario general, don Antonio Guterres, quien fuera primer ministro de Portugal y brillante director de Accnur por varios años. Él fue elegido por unanimidad. Me consta el gran concepto que tenía del Ecuador, cuando me entrevisté con él en Ginebra, por la labor que prestaba nuestro país en el trato a los refugiados colombianos que habían ingresado en esa época. También, entiendo, lo acaba de hacer la ministra Espinosa, demostrando que habla tres idiomas. En las sesiones de la ONU los delegados pueden hablar en los seis idiomas oficiales: español, inglés, ruso, francés, chino y árabe. Se entiende que en las sesiones quien pide la palabra habla en su idioma original, aunque domine cualquiera de los otros, excepto quienes hablan otras lenguas como italiano, alemán, portugués, etc., quienes están obligados a hablar en uno de los seis idiomas oficiales. Por tal razón, el presidente de la Asamblea la tiene que dirigir en su idioma.
Lo que puede perjudicarle. Aunque la costumbre es que todos los países voten por la candidatura que presenten Latinoamérica y los países del Caribe, pueden hacerse ciertas objeciones, como aquella de no haber podido resolver todavía la situación de nuestro huésped en la Embajada en Londres, Julian Assange.
Por otra parte, dos temas que con seguridad se tratarán en la Asamblea General son: la situación de Venezuela y de Nicaragua, países que están sometidos a una dictadura férrea por más que quieran presentarse sus presidentes actuales como políticos elegidos por votación popular.
Nuestra canciller se ha pronunciado como defensora incondicional de Maduro y del nuevo Somoza nicaragüense, José Daniel Ortega Saavedra, quien ejerció como presidente de Nicaragua entre 1979 y 1990 y retomó la presidencia de ese país el 10 de enero de 2007 y la mantiene hasta ahora junto a su compañera, quien fue nombrada vicepresidenta. Defensas que no pueden justificarse por ningún lado, dada la situación que viven estos dos Estados, sobre todo Venezuela, donde, contra viento y marea, Maduro quiere ser reelecto.
De todas maneras, en buena hora si es elegida la señora Espinosa como presidenta de la ONU, aunque poco o nada podrá hacer por el Ecuador, ya que se trata de una función internacional que la obliga a servir por igual a todos los Estados miembros de ese organismo.