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La presea

Revuelo ha causado entre algunos ecuatorianos y argentinos la condecoración Manuela Sáenz, otorgada por la presidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador a la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

Mientras la presidenta de la Asamblea Nacional ensalzaba a la exmandataria argentina, reconociendo su “estatura continental de una mujer que ha impulsado con fuerza el proyecto integracionista latinoamericano”, habría que ver si dicho “proyecto” en la práctica es el que “curiosamente” llevó a la justicia argentina a juzgarla por 419 denuncias que, por supuesta corrupción, se le han imputado.

Paradójica fue también la declaración del presidente Correa, dentro del Encuentro Latinoamericano Progresista, cuando en respaldo a la exmandataria argentina manifestó: “Cristina hoy es víctima de la judicialización de la política. Toda nuestra confianza, respeto y cariño a la compañera Cristina Fernández”. “Reveladoras” expresiones del representante del Gobierno que le “echó mano a la justicia” y viene judicializando a todo contradictor u opositor. Sobre el mismo tema, el embajador de Argentina en Ecuador, señor Luis Juez, al cuestionarse sobre la motivación para la condecoración otorgada a la señora Cristina Fernández de Kirchner, manifestaba: “...si la van a reconocer por su apertura, tolerancia y respeto por las opiniones, puedo decir que en diez años se encargó de perseguir a cuanto enemigo político se le cruzara en frente...”.

Retomando aquello de la condecoración o presea otorgada a la expresidenta argentina, la presea supone la expresión o el soporte material de un reconocimiento que se le pretende realizar a una persona. En cuanto a los méritos de la otorgante y de la otorgada, me acojo al principio de la duda razonable. Sobre la gestión de ambos gobiernos existe un sinnúmero de coincidencias: pobreza, desempleo, descontento, indignación, desencanto, denuncias de actos de abuso del poder y corrupción; lo que lleva a la mayoría de ambos pueblos a aspirar a que los responsables, en lugar de obtener preseas, presos sean.

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