La Policia tras autores del ataque

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La Policia tras autores del ataque

Las presentaciones públicas de la cúpula policial han sido escasas. Ayer, las máximas autoridades de la institución aparecieron para apuntalar la tesis oficial.

Anuncio. Milton Zárate, jefe de Estado Mayor (i), y Diego Mejía, comandante de la Policía, anunciaron detalles del operativo cumplido en Panantza.

Las presentaciones públicas de la cúpula policial han sido escasas. Ayer, las máximas autoridades de la institución aparecieron para apuntalar la tesis oficial.

Para estas, al igual que para el presidente de la República, los responsables de los incidentes en el campamento minero La Esperanza de Panantza, en Morona Santiago, son “grupos irregulares armados”.

En ese sector, la semana anterior se produjeron enfrentamientos que dejaron un policía fallecido y otros siete uniformados heridos. Los comuneros dicen que, en sus filas, también hubo dos heridos.

“Están bien organizados, tienen abastecimiento y una estructura política que les apoya. Dirigentes políticos y de agrupaciones shuar fueron a visitarles”, denunció Ramiro Mantilla, director de Operaciones de la Policía. Recordó que el caso se ha judicializado.

Sin embargo, no precisó ningún nombre.

Sí dijo que los seis colonos detenidos el sábado y un menor, que permanece aislado, son parte de la estructura. Mantilla los calificó como “colaboradores”: facilitaban, dijo, armamento, pólvora, municiones y armas de fuego a los autores de la supuesta emboscada a los uniformados.

Diego Mejía, comandante de la Policía, aseguró que los autores de los ataques pertenecen a un grupo que dice pertenecer a la comunidad shuar. Habló de una presunta vinculación con el robo de ganado, incendio de casas y extorsión a la comunidad exigiendo 5.000 dólares.

El grupo tendría unos cien integrantes, pertenecientes a diversas comunidades.

¿Cómo concluyen que son grupos organizados? Por las evidencias recopiladas en el sitio de los enfrentamientos, aseguraron. Mantilla contó que los cuatro vehículos blindados tienen impactos de munición de fusil. También se decomisaron escopetas de perdigones.

Pero Marlon Vargas, presidente de la Confeniae, negó esta versión. Otra vez. “Para hallar dos escopetas de cacería están más de 8.000 militares, tanques de guerra, helicópteros de combate”, se quejó.

Los dirigentes insisten en que la acción combinada entre policías y militares es una invasión de los territorios originarios de los shuar y achuar. Según Vargas, las comunidades están en pie de lucha y convocó a una movilización nacional para rechazar “el exterminio a los pueblos originarios”.

Jorge Herrera, presidente de la Conaie, dijo que antes de esa protesta habrá otras acciones. Una marcha se cumplirá hoy en Cotopaxi, por ejemplo. Él cree que el Gobierno debe buscar estrategias adecuadas para que no haya resultados que lamentar. Pero el ministro de Seguridad, César Navas, aseguró que no habrá diálogo con quienes asesinaron a un policía e hirieron a otro que se debate entre la vida y la muerte.

Mantilla dijo que la operación para dar con los responsables seguirá.

Proyecto

Según la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh) en 2013 Panantza-San Carlos era uno de los megaproyectos situados en territorio shuar, comunidad opuesta a la minería en los últimos años por ausencia de ‘consulta previa’.

Afectación

Inredh dice que Nankints es más que ancestral porque es el punto de contacto de Kutukus, Suntswuint y más poblaciones shuar. Dice que permitir en dicha zona la minería industrial afecta a esos centros shuar, a cascadas, a su Arutam, a su territorio, a su cosmovisión.

Evidencias

Los abogados de Inredh, presentes en la audiencia de los detenidos en Morona, aseguran que en ninguna parte del proceso consta que hayan encontrado armas, municiones o algo similar, como aseguran el Gobierno y los miembros de la cúpula de la Policía.

Detenciones

Según Inredh, el sábado unos 40 camiones llenos de militares (más de 1.000) irrumpieron el sueño y desarrollo de las actividades de los habitantes de Panantza para detener a cuatro personas, dirigentes de la junta parroquial.