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Un poderoso ‘ciclon bomba’ azota el noreste de EE. UU.
Un demoledor ‘ciclón bomba’ invernal golpeaba ayer la costa este de Estados Unidos con enormes nevascas y un frío glacial: hay miles de vuelos anulados, las escuelas cerraron y para alarma de las autoridades, la temperatura seguirá cayendo.

Un demoledor ‘ciclón bomba’ invernal golpeaba ayer la costa este de Estados Unidos con enormes nevascas y un frío glacial: hay miles de vuelos anulados, las escuelas cerraron y para alarma de las autoridades, la temperatura seguirá cayendo.
La tormenta que comenzó en el sur del país y se desplaza hacia Canadá por el noreste ya dejó tres muertos en Carolina del Norte, uno de ellos un hombre cuyo automóvil quedó sumergido en un canal, informó el gobernador Roy Cooper.
De las cataratas del Niágara en la frontera canadiense en parte congeladas al río Potomac helado en Washington DC, toda la costa era golpeada por ventiscas que tornaron los desplazamientos en una pesadilla, con vehículos y peatones avanzando a cámara lenta.
Más de 15 cm de nieve han caído en medio de fuertes vientos sobre Nueva York, donde pocos vehículos y transeúntes se aventuraban en las calles, avanzando muy lentamente para evitar deslizamientos y resbalones en medio de una temperatura de -4ºC y una sensación térmica de -11ºC.
Tras la tormenta se espera más frío y la sensación térmica hoy puede ser de hasta -30ºC, alertó el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio.
Unos 4.000 vuelos han sido anulados, la mayoría en Nueva York, donde los aeropuertos cerraron, pero también en Boston y Newark, en Nueva Jersey. Otros 12.000 vuelos sufrían retrasos.
Las escuelas en Nueva York, Boston, Filadelfia o Washington cerraron sus puertas por precaución.
Las autoridades declararon el estado de emergencia en la ciudad de Nueva York y regiones aledañas. Los buses y el metro funcionan en la Gran Manzana, pero había retrasos y varios trenes fueron anulados. El servicio de ferry fue suspendido al mediodía.
“Quédense en sus casas, usen el transporte público si tienen que salir y cuiden a sus vecinos si precisan ayuda”, dijo el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio ante periodistas.
Se estima que la ciudad recibirá en total entre 15 y 30 cm de nieve y ráfagas de viento de casi 100 km/h, según el servicio nacional meteorológico.
Gigantescas olas con pedazos de hielo inundaron parte del puerto de Boston, que espera hasta 45 cm de nieve, y dejaron barcos varados en la calle.
Unas 12 personas murieron esta semana en Estados Unidos debido al frío glacial.
Con 45.000 personas afectadas por los cortes de electricidad, el gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, declaró el estado de emergencia. Miles más padecieron apagones en Georgia y Carolina del Sur.
Se prevé que la temperatura comience a subir recién a partir de la semana próxima.
Fruto del choque de masas
La borrasca es considerada un “ciclón bomba” en un proceso conocido como bombogénesis: al ganar fuerza a una velocidad increíble desde el miércoles, su presión cayó drásticamente.
Esto ocurre, según el servicio metereológico nacional, cuando un masa de aire frío (como las que descienden del Ártico y han cubierto de nieve el noreste del país durante las Navidades) choca contra otra de aire caliente (como las que arrastra la corriente del Golfo: ahora el agua frente a la costa de las Carolinas está a más de 70 grados Fahrenheit). Y conlleva habitualmente vientos huracanados y fuertes precipitaciones de nieve.
En general, las bombogénesis ocurren sobre el océano, según el servicio metereológico AccuWeather. Así ocurrió con la supertormenta de 1993, calificada como la tormenta del siglo, en marzo de ese año, que cubrió de nieve el territorio entre Maine y Alabama.