El petroleo y la corrupcion
Añeja es en la historia de la humanidad la explotación del petróleo. Más reciente, pero ya superando un siglo de antecedentes, es su vinculación creciente con distinto tipo de corrupciones. No es casual entonces el nexo establecido, por múltiples organismos encargados del tema, entre corrupción y petróleo, y a esa circunstancia, debe lamentarse, no ha estado ajeno el Ecuador.
Desgraciadamente, tanto entre los países como entre las personas, la denuncia de la corrupción tiene una fuerte carga ideológica que termina desnaturalizándola y la sesga en razón de conveniencias políticas, que no son precisamente las de la nación afectada.
Así, lo que ayer se calificaba de festín del petróleo, ahora es asumido como salvaguarda de los sagrados intereses nacionales y a quienes se atreven a evidenciar los manejos dolosos se los pretende descalificar con el manido argumento de estar al servicio de intereses foráneos.
Tan desvergonzada actitud no puede ser la asumida, y deben rechazarla las autoridades, las cuales tienen que tomar con seriedad el asunto.
Frente a las denuncias presentadas por un periodista investigador, al que hace poco incluso se privó de su libertad, deberían actuar con celeridad en ánimo a desvirtuarlas o sancionarlas en caso de comprobarse la veracidad de los asertos. No puede ser que dicho comunicador haya debido, con inusitada valentía, volver a los medios de comunicación para insistir ante la opinión pública en la necesidad de investigar y actuar en consecuencia.
Sin, ni remotamente, pretender incidir en las acciones propias de la Contraloría, la Fiscalía o la Función Jurisdiccional, que deben mantenerse libres de toda influencia externa en sus determinaciones, tampoco cabe cerrar los ojos frente a la impunidad rampante que parece haberse constituido en la enseña oficial, estímulo en todo caso de una creciente corrupción que es obligación constitucional de los medios de comunicación y de los ciudadanos, denunciar y combatir.
Las magnitudes de los sobreprecios y las inexplicables actividades encargadas a empresas constituidas “ad hoc”, no pueden perderse como otra denuncia de aquellas a las que se decidió no tomar en cuenta, descalificando a quien la emite.
El petróleo es el sueldo del Ecuador. No puede permitirse que algunos facinerosos se lo farreen al gusto.