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Los personajes publicos deben exhibir un comportamiento ejemplar

En el artículo “Maradona”, aparecido en un diario local, se dice: “...porque no somos jueces ni árbitros morales de nadie”. Al respecto considero que todo individuo debe tener un comportamiento coherente con las normas establecidas para una convivencia armónica; y, con mayor razón si se trata de alguien que ha logrado sobresalir y está expuesto a los ojos el mundo, por su desempeño dentro y fuera del escenario que fuere, que debe ser ejemplar.
En las últimas décadas, en las competiciones deportivas, algunos participantes han recurrido al doping para mejorar su rendimiento, cuyo uso es condenado por la justicia y repudiado por todos, por el fraude que entraña.
También se refiere a un Maradona “... convertido en un ser enajenado, en un despojo...”, y, a través de vídeos en las redes sociales se lo puede observar en calidad de espectador del Mundial, frente a un balcón cuyos vidrios estaban embadurnados de un polvo blanco. La pregunta es: ¿se drogaba ya el “astro del fútbol” para ser, como se menciona: “dueño de una magia, calidad, astucia y pundonor incomparables”? Si fue así, nos vendieron una farsa.
En contraste, es placentero informarse de cómo el maestro Óscar Tabárez, DT de la selección uruguaya “encontró el éxito en los Mundiales al manejar su equipo como si fuera un internado”.
Leonardo Cueva Piedra