El perfil del trabajador informal

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El perfil del trabajador informal

Las filas de la precariedad en el país, en mayor medida, las engrosan hombres que están entre los 45 y 64 años de edad.

El perfil del trabajador informal

Tiene entre 45 y 64 años. Es un hombre mestizo. Trabaja a la semana unas 40 horas de manera informal, por lo que le pagan 150 dólares al mes. Ese es el perfil predominante del otro empleado no pleno, según el último reporte de empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

El 2018 cerró con 2,3 millones de personas en la categoría denominada por el INEC como ‘otro empleo no pleno’. Mientras que en 2017 existían 1,9 millones de personas. Es decir, pasó del 24,1 % en 2017 al 28,8 % al concluir el año pasado, del total de la Población Económicamente Activa (PEA).

Pese a que el año pasado el desempleo en Ecuador disminuyó, el trabajo informal presentó un aumento. Al cierre de 2018, 46 de cada 100 empleados se encontraban en esta condición. Mientras que en 2017 eran 44 de cada 100.

Eduardo tiene 61 años y vende libros en las calles del norte de Quito. Hace 10 años lo despidieron de su cargo de bodeguero en una empresa y desde ese entonces decidió trabajar por su cuenta. Sus ingresos mensuales no superan el salario básico unificado de 396 dólares. “Como no hay la cultura de lectura, son bajos los ingresos y busco dedicarme a otra actividad”, dice el comerciante informal.

¿Por qué la mayor parte de los empleados informales son hombres entre los 45 y 64 años? Para Vicente Albornoz, decano de la facultad de Economía de la Universidad de las Américas (UDLA), una de las explicaciones podría ser que las personas en esta edad con bajo nivel educativo suelen estar entre las primeras en ser sacrificadas en una empresa.

Para el experto en materia laboral Iván Nolivos, otra de las posibilidades es que a este grupo de personas se les complica conseguir empleo debido a que ahora la tendencia es que las compañías busquen personas más jóvenes para ocupar sus plazas laborales.

Con ese criterio coincide Wilson Araque, vicerrector y director del área de Gestión de la Universidad Andina Simón Bolívar. El especialista señala que ahora las empresas deciden contratar a los más jóvenes porque representan un costo menor en salarios y mejor operatividad. A esto se suma el fenómeno migratorio que, en el caso de algunas compañías, ha permitido disminuir costos en términos laborales.

En días pasados, la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes) señaló que las cifras del mercado laboral que publicó el INEC “muestran un nuevo deterioro en los indicadores. De todos los resultados a nivel nacional que se presentan, conviene destacar dos: la caída del empleo adecuado y el aumento de la informalidad, que de hecho parecen ser las dos caras de una misma moneda”.

Para Cordes, tanto la caída del empleo adecuado como el aumento de la informalidad constituyen un llamado de atención claro al gobierno, para tomar medidas que permitan impulsar la contratación de nuevos empleados.

Para Albornoz, la reforma laboral, “aunque suene cruel”, debe permitir a las empresas despedir empleados con mayor facilidad. Desvincular a un trabajador resulta muy costoso, dice el especialista, y esa situación desincentiva la contratación de más personal.

Los subempleados también tienen esa edad

Según el último reporte del INEC, el 29,6 % de los subempleados en el país están entre los 45 y 64 años de edad. Y el 60,9 % de esa cantidad corresponde a hombres.

De acuerdo con las estadísticas, es el grupo más numeroso si se compara con otras edades.

El subempleo (personas que trabajan menos horas de las que quisieran y ganan menos que el salario mínimo, o que trabajan menos de la jornada legal y quisieran trabajar más, sin importar cuánto ganen) cayó del 19,8 % al 16,5 % de la PEA entre diciembre de 2017 e igual mes del año pasado.

El promedio que ganan los trabajadores de este tipo es de 146 dólares mensuales.