Un pequeno empujon

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Un pequeno empujon

No me refiero al que recibió el puente basculante que llevaba a la isla Santay, sino al estupendo libro Nudge, que escribió Richard Thaler junto a Cass Sunstein; el primero recientemente galardonado con el Nobel de Economía. Thaler es premiado por sus estudios en economía conductual, una nueva vertiente de conocimiento que busca explicar los procesos de decisiones humanas en diversos aspectos cotidianos, procurando evidenciar que las personas no siempre actuamos racionalmente en nuestro beneficio, sino buscando el camino más fácil. Thaler ha conducido estudios apasionantes, enlazando la economía tradicional con la psicología y la neurociencia, generándose la neuroeconomía, sobre la cual existe ya abundante material con evidencia empírica conductual. Nudge permite al lector no iniciado en economía entender por qué muchas personas no se preocupan por el ahorro para su jubilación por ejemplo, gastando hoy los recursos que deberían servir para la vejez. Un caso parecido tiene que ver con las personas que eternamente pagan alquiler, en lugar de tomar una hipoteca para lograr una vivienda propia, porque es más simple pagar una renta que ahorrar para la entrada de una casa y arriesgarse a tomar un crédito.

Lo interesante del libro es que presenta el concepto del “paternalismo libertario” o pequeño empujón, que es la actitud de ciertas personas sobre otras para influir en sus decisiones: el amigo que empuja a otro a hacer ejercicio para cuidar la salud, o aquel que busca que su amigo ahorre para la educación del hijo aún pequeño, monitoreando paternalmente que no se desanime y distraiga el dinero en algún viaje mágico a Disney.

Un ejemplo que le encantaría a Thaler revisar es la decisión de permitir que los afiliados del IESS puedan retirar sus fondos de reserva mes a mes, si así lo desearen. ¿Qué piensan que haría el afiliado? Para algunos políticos es lindo congraciarse con la gente, haciéndole creer que le están regalando “un derecho más”, aun conscientes de que le están haciendo daño. Para hacer el bien y para hacer el mal, tan solo se requiere de un pequeño empujón.