Penas y medidas

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Penas y medidas

Difícilmente se disipará la profunda tristeza generada por la tragedia de nuestros hermanos, que ha evidenciado la generosidad y un gran espíritu solidario que busca paliar en algo las múltiples carencias de las poblaciones afectadas.

Los voluntarios trabajan con entusiasmo y sin horario, clasificando donaciones y empaquetándolas para poder entregarlas mediante brigadas de auxilio a favor de los damnificados.

Resulta evidente que las ciudades están siendo mejor atendidas, pero no olvidemos la gran cantidad de poblaciones pequeñas, villorrios y caseríos dispersos en el área rural, a los que se llega a veces por caminos terciarios que han retardado o impedido que la ayuda generosa de los ecuatorianos, llegue de manera oportuna. No los olvidemos.

Esta catástrofe deberá servir de lección a quienes construyan, para que lo hagan ceñidos a un diseño antisísmico, impartido y aplicado con rigidez absoluta. Hay quienes ignoran que el suelo en Guayaquil es de varios tipos y aquel donde se asienta el hospital Francisco de Ycaza Bustamante, es suave y de tipo III.

La empresa Eteco-Predios, muy responsablemente, lo cual me consta por haber estado presente, sembró inmensos pilotes de concreto, alternados con otros de acero, para sentar sus bases. Estructuralmente fue firme y sólido y dada su construcción antisísmica, tenía una gran capacidad de resistencia frente a los movimientos telúricos.

Inaugurado en 1981, desde hace unos 8 años se han ido irresponsablemente añadiendo estructuras y nuevas construcciones, sin sustento técnico, al margen de un estudio de 1995, donde se advertían los riesgos de modificar estructuralmente los edificios hospitalarios. Este estudio se denominó Vulnerabilidad Estructural de Hospitales de Guayaquil - Ecuador.

Pese a esto, hace 3 años se construyeron 2 pisos y se hicieron remodelaciones millonarias, a un costo que se publicita en el exterior del edificio, de cerca de 14 millones de dólares, gasto inútil, ya que ante el peligro de que se derrumben, será menester derrocarlos. ¡Construyamos con responsabilidad!

Y sigo andando...

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