Los pecadores

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Los pecadores

Si eres católico, desde pequeño te enseñan los diez mandamientos y cuando haces la primera comunión debes sabértelos de memoria. Actualmente en el Ecuador la aplicación de los mandamientos católicos se encuentra empolvada. No soy practicante, pero dentro de la educación que uno recibe, no solo por la religión sino en el hogar, los mandamientos son comportamientos humanos dirigidos a lograr convivir con respeto y armonía en una sociedad. Desafortunadamente, nuestra moral ha sido boicoteada por algunos políticos que a pesar de que tienen un discurso moralista terminan los domingos confesándose para empezar el lunes de cero. Hablo en general, porque son tantos los que, al parecer, sus almas no se las ha llevado el diablo, sino el dinero. Para muchos, comprar bienes y objetos es símbolo de felicidad. ¿Cuánto más dinero tienes que tener para ser feliz? ¿Cuánta ropa más te puedes comprar? Joyas, viajes, lujos que algunos han comprado con dinero de la corrupción.

El séptimo mandamiento nos hace acuerdo: “No robarás”. Pero tenemos también una sociedad oportunista que establece la aceptación social de algunas personas con base en su opulencia y no su humildad. Muere un expresidente del Perú y las noticias internacionales describen su suicido como una decisión de honor para no enfrentar la justicia, creo que se confundieron con la palabra cobardía. Nuestros políticos en cambio se fugan y usan la plataforma de las redes para atacar y culpar a otros, no acordándose del octavo mandamiento: “No darás falsos testimonios ni mentiras”.

Los errores se los enfrenta. Es muy fácil autoconvencerse y peor aún más, hacer creer a otros que no eres culpable. En el Ecuador, cuando hay un accidente se van a la cárcel el culpable y el inocente. En los casos actuales de corrupción, la justicia se vuelve de repente muy selectiva, escogiendo al que se queda y al que dejan fugar.

El cuarto mandamiento es el que nos define y dice claramente: “Honrarás a tu padre y a tu madre”. Al final las decisiones y las acciones vienen de cuna.