Pecado imperdonable
Como no es asunto de fe ni tiene que ver con el Dios amoroso que lo juzga todo y perdona, bien podemos decir que en el ámbito de la educación sí existen pecados imperdonables: “por lo que me pagan”, “para lo que gano”, son en ocasiones expresiones que se les escapan a quienes dicen trabajar como docentes sin darse cuenta de que están errados y viviendo una profesión equivocada.
En educación, relacionar la entrega, el ejercicio profesional y las acciones a realizar con el sueldo que se percibe, resulta ser un pecado imperdonable, porque la profesión de educar tiene que ver más con la vocación y la necesidad de trascendencia en el alumno, que con el dinero que se ingrese; más con la misión a realizar, que con la satisfacción del sueldo percibido. Posiblemente esto no quede claro para muchos en estos tiempos, cuando si no hay dinero no hay éxito ni logro, pero es la razón fundamental para dignificar nuestra profesión, que jamás podrá ser un trabajo a destajo.
Si el educador vincula su permanencia o no en el magisterio, o el dar más o menos de sí mismo por el sueldo percibido, está perdido; acaso un puesto en las bahías o cualquier otro emprendimiento le vendrían mejor y le sería más útil, pues la educación salta por sobre el ingreso y se da más en la realización personal del que logra triunfar a través de sus alumnos.
No decimos con esto que no debe haber un sueldo justo que permita una vida en dignidad, pero que este no sea la medida para darse o entregarse a esos terceros: alumnos que se tiene delante y a los que habrá de impulsar por encima de los propios hombros, sin regatear contrapartes ni cuantías económicas.
El educador innato, el educador vocacionado, no admite raseros que detengan su capacidad de enseñar, su deseo de entrega al alumno, su necesidad de trascendencia en ellos, y siente que encuentra en ocasiones más satisfacción en unas cálidas palabras, en un gracias dado por un exalumno unos años después, que en los sueldos percibidos.
No convirtamos el trabajo profesoral en uno a destajo, que regatee entrega y conocimientos.