Por la paz del pais: combatir la injusticia y el odio

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Por la paz del pais: combatir la injusticia y el odio

Las últimas protestas realizadas se produjeron por un inconsulto decreto que afectaba a las clases populares. Fue muy fuerte. Si solamente se quitaban el subsidio a la gasolina no pasaba nada porque se afectaba a la clase media, que no tiene en este momento poder de convocatoria. Los asesores del Gobierno y la inteligencia policial y militar fallaron al menoscabar la fuerza de los indígenas. Un gobierno débil, porque no ha hecho nada en más de dos años, no podía tomar estas medidas. Los indígenas que en el gobierno anterior estaban desunidos hoy constituyen un solo cuerpo y este es el resultado. Estos grupos humanos, las bases, padecen de pobreza y los gobiernos no hacen nada por resolver sus necesidades. En esta protesta estuvo presente el indígena con su organización, que debe hacer pensar mucho al Gobierno. Los exaltados son gente iracunda que siempre hay en estas protestas y que solamente a la voz de alguien, quizás infiltrado, cometen actos vandálicos como los que se vieron. Es difícil controlar a estos grupos entre miles de protestantes. Los saqueos en Guayaquil los realizaron gente que al no tener trabajo se ha dedicado el microtráfico y a la vagancia inducida, y con una ira retenida que explota cuando tienen oportunidad, como en los roces entre barcelonistas y emelecistas. Estos grupos no tienen una ideología. La organización de las FF. AA. y de la Policía Nacional para controlar estos tipos de protesta deja mucho que desear. El odio que dejó sentado el gobierno anterior se ha acrecentado en el país y hay que combatirlo con una campaña de tolerancia. Queremos un país en paz.

Rodrigo Herrera C.