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Papas milenials: comunicativos, democraticos y tecnologicos

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Alejandro vivió el embarazo y nacimiento de su hijo muy de cerca. Se armó de valor y entró a la sala de parto. Verlo nacer fue una de las mejores experiencias de su vida. Desde entonces no se pierde ninguna visita al pediatra, cambia pañales, prepara mamaderas y se levanta por la noche cuando el bebé llora. Sube fotos a las redes sociales porque es la oportunidad de compartir con los amigos y familiares que no viven de cerca cada una de sus etapas y desarrollo. Y aunque su primera fuente de información sobre la crianza de bebés son sus padres y suegros, también busca ayuda por Internet... Alejandro está feliz, comprometido y conectado con la paternidad y la tecnología, al igual que muchos de sus amigos de la denominada generación milenial.

La generación de las redes sociales, los selfis y los hashtags (nacidos entre 1980 y 2000). Innovadores, seguros de sí mismos, dinámicos, emprendedores y muy comunicativos. Poseen estudios de tercer y cuarto nivel antes de los 30 años y sobre todo están conectados con la tecnología y chatean con amigos por todo el mundo. Son trabajadores ejemplares, a los que les encanta viajar y postergan el matrimonio hasta la edad adulta, pero los que optan por casarse y tener hijos no descuidan ni sus labores ni a sus familias.

Hombres que, como detalla el psicólogo José Suco, no se conforman con desempeñar el rol de proveedores económicos y vigilantes del orden, sino que ejercen un papel activo en la crianza de sus vástagos. Los varones se ocupan y se involucran en la tarea mucho más que sus antecesores.

¿Cómo son estos nuevos padres? ¿Qué dificultades enfrentan? ¿Cuáles son sus retos o desafíos? Ellos y los especialistas responden.

“Es difícil ser un buen modelo de padre”

A él le encanta ser papá, jugar, hacer ejercicios y principalmente compartir lecturas. La parte más difícil es ser un buen modelo de papá, ya que desde dicho rol puede causarles daño. Afortunadamente, reconoce en su esposa a una mujer sabia que le hace ver cuando está siendo injusto, amigos que son un ejemplo y, sobre todo, tiene a Dios, guiándolo en este caminar.

Califica como buena la comunicación con sus hijos. “Mía nos cuenta todo y confía en nosotros. Con Benjamín, no es tan buena, pero cada día él se hace entender más y nosotros usamos su manera de comunicación para transmitir nuestras ideas o disciplina”.

Teme que sus hijos sigan información equivocada o dañina y que hagan de la tecnología el centro de sus vidas, que vivan en un mundo donde no existan las relaciones interpersonales o no manifiesten la verdadera razón de ser niños. “Como padres también nos sentimos atraídos por la tecnología y el desafío es no dejarnos cautivar pon ella y ser ejemplo en los límites que nos ponemos y les ponemos a nuestros hijos en su uso”.

Confiesa que tuvo buenos padres, pero se divorciaron y eso dejó una marca profunda en su vida. “Creo que la mayor enseñanza que les puedo dar como papá es que vale la pena luchar por su pareja a pesar de las dificultades o malentendidos, y que la familia siempre es lo primero”.

Para fortalecer lazos con sus hijos, han establecido citas individuales de padre/madre e hijo(a) en sus lugares favoritos, a los que asisten vestidos elegantemente.

Personal

- Nombre: León Orellana.

- Edad: 27 años.

- Casado con: María Isabel Acostha.

- Padre de Mía y Benjamín, de 4 y 1 año, en su orden.

- Trabajo: Es misionero de la organización internacional Operación Movilización.

¿Cómo son?

El papá milenial es comunicativo y sociable, más cercano a su descendencia, a diferencia de los papás de antaño, que eran distantes, fríos y huraños. “No se los podía interrumpir o refutar su palabra ni mirarlos a los ojos”, señala la psicóloga clínica Teresa Baquerizo de Sánchez, coordinadora de la Escuela de Psicología de la UEES.

“A la hora de educar a sus pequeños buscan consensos y son muy democráticos. Aceptan todos sus cuestionamientos, y aunque no tienen todas las respuestas, junto a ellos aprenden a construirlas”, acota David Aguirre, máster en Psicología y Psicoanálisis y catedrático de la Universidad Católica.

Poseen -prosigue- un amplio bagaje de conocimientos y experiencias que desean compartir, abriéndoles un panorama de oportunidades a sus hijos en cuanto a la religión, su ideal de familia, los viajes que desean hacer o la carrera a seguir, etc.

Es la generación que se involucra en el movimiento liberal, feminista, promoviendo una libertad de expresión que rompe con los esquemas rígidos de otras generaciones. Así, le dan valor al matrimonio, respetan a sus esposas y defienden el derecho a que ellas se desarrollen profesionalmente. No están obsesionados por las calificaciones 20/20 de sus hijos, son más condescendientes y lo que realmente les interesa es que ellos posean el conocimiento necesario que les permita relacionarse con los demás, desarrollar su creatividad y ser los nuevos emprendedores que el país necesita.

Los papás milenial son muy trabajadores, pero aprenden a distribuir el tiempo porque anhelan el bienestar familiar. Participan en los quehaceres del hogar y hasta cocinan. Se dan tiempo para llevar a sus hijos a la escuela/colegio, hacer las tareas, practicar deportes, leer juntos y hacer compras online. “Aprendieron porque crecieron con una mamá que les enseñó a arreglar su cama, lavar los platos, entre otros oficios, pero no son la mayoría”, enfatiza Baquerizo.

Son grandes consumidores de tecnología. Basta con saber que el 60 % de los celulares en el mercado ecuatoriano son smartphones (con capacidad para textos, imágenes, videollamadas) para entender que esta es una de sus armas de comunicación. “Al ser usuarios de las redes sociales suben fotos e información de sus actividades familiares y buscan respuestas a inquietudes como: qué hacer si el bebé llora, por qué se chupan el dedo, etc.”. Comparten información con sus vástagos relacionada con la historia, literatura, economía o religión y también juegos de entretenimiento, destrezas e ingenio.

Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp y la videoconferencia son herramientas que les permiten saber qué están haciendo sus hijos y desde su trabajo, por ejemplo, ayudarlos con sus tareas.

Sus temores, anhelos y desafíos

Muchos milenials provienen de hogares donde hubo violencia doméstica e infidelidad, que dejaron marcas emocionales y de personalidad. “De allí el temor de crecer y reproducirse porque los angustia cometer los mismos errores de sus padres”, enfatiza el psicólogo Guillermo Suco.

Uno de los grandes problemas de la paternidad actual es la dificultad para poner límites, transmitir valores y reglas claras. Al ser muy liberales, pueden perder el respeto y la autoridad en casa. Convertirse en ‘amigo’ de su hijo no ayuda porque este no dirige ni controla. “El amigo es un contemporáneo que se pone al mismo nivel del otro, desdibujándose esa figura de autoridad que lo que desea es el crecimiento del otro”, recalca la psicóloga Baquerizo.

La tecnología crece a pasos agigantados y eso los inquieta. Los niños de ahora son más tecnológicos. Apenas tienen en sus manos un nuevo equipo, aprenden a manejarlo rápida y eficientemente. “Por eso hay que establecer reglas en el hogar que normen su buen uso”, dice Franklin Gonzales, ingeniero en Sistemas. El poder de la información y las nuevas tecnologías obliga a los padres a ser más críticos, comprometidos con la sociedad y el medio ambiente. “Ya un padre no puede cerrarse al mundo y a la tecnología, porque los niños adquieren rápidamente criterio propio, el cual debe ser controlado y dirigido correctamente”, menciona el ingeniero Jorge Manssur. ¿Sus desafíos? Van más allá de tener dinero, comprarse una casa o un carro. Esta nueva generación lo que ansía es pasar más tiempo con sus hijos, viajar, hacer deporte... “Quisiéramos que nuestros hijos sean apasionados, que amen lo que hagan, que vivan no solo para ganar dinero sino por un ideal. Que amen a Dios con todo su corazón y que sean sensibles a la necesidad de los demás. Y encuentren a una pareja que les ayude a crecer y comparta sus mismos ideales”, puntualiza León Orellana.

”Educar con amor y autoridad”

Expresa con emoción que sus hijos son el eje de su vida. Reconoce que Internet ayuda bastante para conocer muchos temas e informarnos, pero hay que saber de dónde proviene lo que se lee porque, en ocasiones, es peor que estar desinformado.

Asume las responsabilidades que le corresponden como hombre de la casa, incluidas las de lavar platos, dice mientras ríe con ganas.

Considera que la educación en el hogar debe basarse en el amor y la comprensión, “y corregirlos con autoridad, sabiendo que lo hacemos por su bien, así no pierden la alegría. Criar un niño con temor a sus padres es realmente malo a largo plazo”.

Añora fervientemente que sean felices y que, escojan lo que escojan, sepan que pueden contar con el apoyo de sus padres. “Lo importante es que lo hagan con pasión y trascendencia”.

Reconoce que el acceso a todo tipo de información puede perjudicar lo que con tanto trabajo él y su esposa han cuidado. Por eso procura vigilar lo que sus hijos leen, escuchan y ven, porque los niños son una esponja con sed constante de conocimiento “y debemos hacerles conocer los peligros a los que se enfrentan, para que cuando nosotros no estemos sepan dilucidar qué o quién no es bueno para ellos. No es una tarea fácil, pero el mundo y otras culturas promueven cosas que nosotros creemos que deben ser respetadas, pero no promovidas”.

Personal

- Nombre: Jorge Manssur.

- Edad: 33 años.

- Profesión: Ing. en CC. Empresariales. Y estudia Derecho.

- Se dedica a la optimización de activos inmobiliarios y administra la empresa familiar.

- Está casado con: Consuelo Bermúdez.

- Sus hijos: Sheckralla (de 9 años), Alaiah (7) y Anath (4).

- Posee un Note 4, un smartphone, una laptop, el Gear Samsung (reloj) y su circle (audífonos).

Tecnología en ‘dosis’ mínimas

Se autodefine como un padre muy afortunado que ha podido disfrutar de su hijo desde el primer día hasta el actual, sin perderse ni un solo momento de su desarrollo motor, verbal o social.

“Considero que junto a mi esposa hemos hecho un gran trabajo. Estamos rodeados de una familia que nos quiere muchísimo y eso lo ha hecho todo más fácil”.

Admite que para cumplir su rol de padre de la mejor manera ha leído algunos libros interesantes que contienen información de qué esperar de ellos a ciertas edades y de cómo estimular su desarrollo, así como lecturas relacionadas con la importancia de la lactancia materna.

Prefiere no hacer comparaciones entre la crianza que sus padres realizaron con él y la que da a su hijo, porque estima que son dos situaciones muy distintas. Pero en lo que sí concuerda es en que le inculcarán valores siempre con amor y pensando en el bienestar y en el futuro de Sebastián.

Reconoce los beneficios de la tecnología bien utilizada y que el tiempo que su hijo disponga de ella está en manos de los padres. “Por ahora está expuesto a cantidades mínimas y seguirá siendo así”.

Manifiesta que temores no tiene, aunque desafíos sí, por miles. “Queremos que sea una persona feliz, honesta y de buen corazón”.

Personal

- Nombre: Carlos Emilio Aguilar.

- Edad: 24 años.

- Casado con: Daniela León.

- Estudia: Medicina.

- Padre de Juan Sebastián, de 1 año y seis meses.

- Tiene una computadora, una laptop, un PlayStation y un celular.

Los hijos de los milenials

Son una generación mucho más tecnológica, casi que nacen con un celular bajo el brazo. Son curiosos, cuestionadores, superactivos. “Con estos niños hay que buscar nuevas formas de aprendizaje para sostenerlos desde casa y en el sistema educativo... A veces erróneamente son catalogados como niños malcriados o hiperactivos, cuando en realidad son niños de otra época, y los padres y educadores deben interesarse por entenderlos”, opina el psicólogo David Aguirre.

Tanto en el aprendizaje como en su crianza hay que conjugar la educación tradicional con la época. “No se puede estandarizar al niño o forzarlo a que no pregunte, que no se pare, que permanezca sentado ocho horas o que escriba y escriba... Por eso la tecnología en la educación es una herramienta que ayuda a la creatividad, motivación y aprendizaje”.

La psicóloga Mariana Estacio señala que el otro extremo es dejar que los niños hagan lo que les dé la gana. Los niños ‘amos’ o manipuladores deciden qué quieren comer, comprar o hacer. Y muchos de sus padres no saben cómo hacer frente al carácter de estos pequeños que los deja sin palabras, sin recursos y sin saber qué hacer. “Los padres deben criar con amor, pero también con disciplina y autoridad. Y la construcción de esa autoridad se da desde la infancia”, subraya la especialista.

Y cuando ya los recursos se han agotado, puede ser de gran ayuda poner mano dura, sin ensañamiento, concuerdan los expertos.

En lo concerniente a la tecnología, dice la psicóloga Baquerizo, los padres, sin importar de qué generación sean, deben involucrarse en las actividades de sus hijos controlando el tiempo de contacto tecnológico para evitar excesos que puedan convertirlos en chicos aislados, ‘encerrados en su mundo virtual’, conectados con el aparato pero desconectados de su familia, con miedo a relacionarse con los demás y carentes de afectividad.

“Que aprenda de sus errores”

“Ver nacer a mi hijo es uno de los mejores momentos de mi vida”, dice con evidente alegría este papá que procura optimizar el tiempo que pasa con su bebé porque está consciente de que jugar con él, hacerlo reír o besarlo crean los cimientos para una niñez segura y feliz. Revela que él y su esposa provienen de hogares donde fueron educados con disciplina y fuertes valores morales y espirituales, y de la misma manera están criando a su vástago. Uno de sus mayores temores son las enfermedades o cualquier otra situación que no se pueda controlar. “Evitaré sobreprotegerlo... Quiero que Emilio aprenda de sus aciertos y errores”.

Menciona a la tecnología como su gran aliada en el trabajo. Y aunque varios estudios prohíben su contacto con los niños hasta los ocho años (edad a la que habrán aprendido a relacionarse con las demás personas), su hijo accederá a ella de forma paulatina y controlada.

Disfruta de las fotos de su bebé en su celular y las redes sociales, y dice que recurrir a ellas es el bálsamo perfecto para lidiar con el estrés.

A veces -reflexiona- darle una tableta a los hijos es el camino que muchos padres eligen para mantenerlos entretenidos. Craso error que los aísla. “Mi lucha es contra el tiempo, ya que trabajo casi todos los días. Ese es el reto al que aspiro afrontar de la mejor manera”.

Personal

- Nombre: Alejandro Bolaños.

- Edad: 31 años.

- Ingeniero comercial, presidente ejecutivo de BM Tours y Troconer (Rayuela Bar).

- Casado con Estefanía Bustamante.

- Padre de Emilio Alejandro, de seis meses.

- Posee: Un celular, un iPad y una laptop.

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