Un pais en riesgo

  Actualidad

Un pais en riesgo

A mi parecer los factores de riesgo presentes no necesitan de mayor especulación confirmatoria. Sin negar los hechos positivos, tal cual la elección, con noventa y cuatro votos, del vicepresidente de la República, las vinculaciones del narcotráfico con algunos elementos de las Fuerzas Armadas constituyen una peligrosa situación.

Igualmente es de alta significación la forma en que se trata de superar la actual crisis económica incrementando el endeudamiento.

Por otra parte, y ello va a acrecentarse conforme se acerque la campaña electoral para designar autoridades locales y provinciales, las urbes y las parroquias rurales en general acusan todo tipo de déficits que una que otra ciudad han logrado superar en parte, pero aún resulta inconcebible que en pleno siglo XXI un pequeño país petrolero no tenga garantizados, para todos sus habitantes, los servicios de agua potable y alcantarillado, y que en muchos campos vitales de servicio público no estén suficientemente definidas las competencias, situación que permite que se diluyan las responsabilidades con el consecuente perjuicio para los contribuyentes.

Igual sucede con otras responsabilidades públicas insatisfechas: la dotación de seguridad y adecuados servicios de salud, para solo poner dos ejemplos de asuntos claves.

Por último pero no lo último, sin garantizar una calidad educativa, en todos los niveles, que se acerque a los estándares internacionales, el Ecuador no tiene futuro y ese es el mayor riesgo de todos. Obviamente para intentar superar esta circunstancia y las otras aquí mencionadas hace falta que logremos ponernos de acuerdo en que estamos en riesgo. El primer paso hacia la cura de un mal es aceptar que dicho mal existe.

Sin seguir solamente juzgando desde afuera la acción gubernamental, es vital para el destino de la patria la decisión de hacer una gran minga nacional que nos acerque a la superación de los problemas aquí resumidos. Queda claro que el Gobierno no puede lograrlo sin la cooperación de todos. La magnitud de la crisis así lo requiere y es un deber patriótico urgente intentar lograrlo.