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El pais confia en Diana
La doctora Diana Salazar fue designada fiscal general del Estado, luego de haber ganado el concurso promovido por el Cpccs (T), en el que participaron distinguidos juristas del país. Su designación fue recibida con beneplácito casi unánimemente por la ciudadanía, porque esta dama demostró capacidad, honestidad, verticalidad para resolver varios sonados casos de corrupción. Asume tan delicadas funciones en momentos en los que en la Fiscalía a su cargo se encuentran en estado de investigación previa centenares de denuncias por delitos de corrupción en los que aparecen involucradas altas y destacadas figuras políticas que estuvieron en el poder durante los años de la “década ganada”. Este es un motivo para que actúe, como lo ha expresado tajantemente, sin favor y sin temor, que es como deben actuar tanto jueces como fiscales, porque ellos deben administrar justicia “para dar a cada uno lo que le corresponde”.
A la doctora Diana Salazar le va a tocar, entre otras tareas, la de seguir la ruta del dinero robado, la de establecer fehacientemente el costo de los “elefantes blancos” en los que se dilapidaron millones de dólares en sobreprecios y en coimas para que sus costos sean cinco o seis veces más de lo que en realidad valen. Su gestión debe encaminarse para que, con apego al debido proceso, se recuperen los valores “mal llevados” por los corruptos.
Brasil, gracias a las actuaciones de los fiscales de ese país, recuperó 315 millones de dólares robados por los funcionarios brasileros, valores que fueron repatriados. La doctora Diana Salazar, con la experiencia que tiene, está obligada a solicitar al gobierno nacional que en el Ecuador se conforme una entidad como la Cicig en Guatemala, con la cooperación de la ONU, porque fue motivo de oferta del presiente Lenín Moreno.
El país confía en que la doctora Diana Salazar no lo defraude y anhela que su figura trascienda las páginas de la historia con brillantez, para ratificar que en Ecuador hay personas honestas que piensan fundamentalmente en el futuro glorioso de la patria, antes que en sí mismas.