Actualidad
Pacto de respeto y tolerancia
Las sociedades modernas no constituyen simples agregados de seres humanos que viven en un territorio. Son más que un conjunto de ciudadanos que comparten igual historia y tradiciones. Son colectividades que se cohesionan, desarrollan y dirigen hacia el futuro a base de objetivos. De esta manera crean, aprenden y reproducen valores que les dan fuerza y que las dinamizan.
Como colectivos, las sociedades democráticas requieren que sus integrantes, los ciudadanos, asuman esos valores y los practiquen como deberes fundamentales de la existencia en comunidad. Esto es necesario porque la vida republicana y las democracias modernas se sustentan en un contrato social (expreso o tácito) de convivencia humana, donde rigen reglas y principios de mutuo respeto.
Hoy en nuestro país, con una severa crisis económica, fiscal y de liquidez, cuando se producen y circulan ideas y opiniones, no solo heterogéneas, sino también, opuestas, es necesario respetarse, pues han surgido signos de intolerancia que vulneran y afectan la convivencia pacífica de sus diferentes integrantes en la política. Para que el país continúe bajo normas y reglas, en una convivencia democrática, es preciso que partidos, líderes y militantes políticos establezcan un acuerdo mínimo de consideración a sus diferentes ideas y propuestas, así como de tolerancia hacia aquellas con las que no coinciden.
Ahora más que nunca esto es importante, pues no hay vida, armonía ni vigencia de un Estado democrático si sus integrantes se insultan, vejan o sufren mofas y burlas. Quienes realizan esto olvidan que cualquier sociedad se hace de ciudadanos diversos que tienen pleno derecho a la divergencia.
El Ecuador de la crisis económica real pero negada, ha entrando de manera prematura, pero ascendente, al próximo evento electoral. Ante esta proximidad, este acuerdo por el respeto y la tolerancia, que refrenda el derecho a diferir, es indispensable para la democracia del país.
En medio del actual proceso preelectoral es ineludible que quienes quieren hacer política acepten que es necesario un pacto de respeto y tolerancia entre ellos. No hacerlo significa que la democracia en el país aún es una aspiración, antes que un modo de vida y una práctica ciudadana.