Salida. Aurora Figueroa, su hermana y su hija se mostraron felices de viajar a Playas para encontrarse con su padre. Ahí también realizarán labor social.

Unos se van y otros llegan por las fiestas

Miles de personas llegaron a la terminal para viajar o encontrarse con sus familias en Navidad. La Sierra fue el destino preferido.

Con una mochila en cada hombro y grandes fundas llenas de regalos llegaron ayer hasta la terminal terrestre los 10 integrantes de la familia Figueroa.

Ellos residen en Guayaquil, pero el padre de la familia se radicó desde hace más de 10 años en Playas, por lo que ya se ha convertido en una tradición viajar para Navidad al balneario guayasense.

“En total somos 12 personas, pero mis hermanos viajan más tarde. Todas las Navidades las pasamos allá en Playas, pues en estas fechas uno trata de unirse con la familia. En fin de año, en cambio, mi padre viene para acá”, comentó Aurora Figueroa, una de las hijas mayores.

Ellos llegaron cerca de las 08:00, pero el bus que alcanzaron recién debían abordarlo a las 15:00, así que decidieron sentarse a esperar en una de las esquinas de la terminal.

Para la familia Figueroa esta fecha es aún más especial, pues cada 24 de diciembre deciden repartir juguetes y comida a las comunidades que más lo necesitan. “Estos regalos de aquí no son para nosotros, son para entregar a unos niños de Playas. Hoy saldremos a buscar comunidades y a donarles lo poco que podemos ofrecer”, explicó Petty Figueroa, otra hermana.

Esta labor también la realizan en Guayaquil una semana antes de viajar. “No tenemos mucho dinero, pero nos encanta compartir con otras familias durante esta fecha especial”, recalcó Aurora.

Como ellos, miles de familias se volcaron ayer a la terminal para intentar conseguir boletos y viajar a distintos destinos. Las cooperativas que se dirigen a la región Sierra eran las de mayor actividad.

Del otro lado de la terminal, en la fila de los que esperaban sus maletas, estaba Francia España. La machaleña llegaba a la ciudad luego de 15 horas de viaje desde Shushufindi, en la provincia de Sucumbíos. “Vengo a visitar a mis papás. Viajamos desde ayer (viernes) a las cinco de la tarde. Es cansado, pero así toca por amor a la familia”.

Francia llegaba con sus dos hijas y en sus planes está quedarse una semana. “Soy maestra y estos días por suerte nos han dado libre. El año pasado me tocó trabajar el 26 y fue imposible viajar”, mencionó.

Diez minutos más tarde arribó el bus en el que llegaba Bertha Noboa desde Caracas. Su padre y su hermana, quien había llegado también hace una semana, estaban esperándola desde temprano, pues saben lo cansado que es viajar durante cinco días. “En Caracas vivimos desde hace 22 años y regresaremos luego de tres o cuatro meses, dependiendo de cómo esté la situación en Venezuela, porque ahora está terrible”.

Lucién Noboa, padre de Bertha, dijo estar contento por el arribo de su hija. “Pasaremos en familia, que es lo más importante. Ellas intentan venir cada cierto tiempo, pero siempre es difícil pensar que viven en una situación complicada. Nos sentimos muy felices de que estén aquí”, expresó.