La omnipresencia de Glas

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La omnipresencia de Glas

Antes estaba solo donde se necesitaba un reemplazo; ahora, en todas partes. El vicepresidente Jorge Glas, nombre en lo alto de la lista de presidenciables de Alianza PAIS, ha incrementado su intensidad pública en los últimos siete meses para dejar de s

La omnipresencia de Glas

Antes estaba solo donde se necesitaba un reemplazo; ahora, en todas partes. El vicepresidente Jorge Glas, nombre en lo alto de la lista de presidenciables de Alianza PAIS, ha incrementado su intensidad pública en los últimos siete meses para dejar de ser una figura a espaldas del presidente Rafael Correa. Y tomar su lugar, en el frente, aun cuando esté en el país.

Lo volverá a hacer hoy. Cuando presida por segunda ocasión la sesión popular en Guayaquil. Esta vez, sin embargo, tendrá soltura suficiente para protagonizar las primeras fiestas julianas sin Correa, quien aunque antes había delegado el discurso, nunca se había ausentado de la ciudad.

Su omnipresencia no pasa desapercibida. Más allá de las encuestas, que lo incluyeron por primera vez con notables contradicciones en febrero, cuando Cedatos lo convertía en virtual perdedor ante Guillermo Lasso con intenciones de voto de 15 % contra 32 %, en su orden; Perfiles de Opinión, lo llevaba al resultado opuesto. Hoy, casi todas las encuestas (menos Cedatos) le atribuyen la delantera en primera vuelta, aunque sea por una mínima diferencia.

El interés ciudadano en su figura tampoco ha dejado inadvertida su exposición pública. No fue gratuitamente que Glas recuperó en abril sus mejores índices de búsqueda en Google, desde que llegara a la vicepresidencia tres años atrás, que habían caído 90 % hasta antes del terremoto. De igual forma, en el ranking de influencia de redes sociales, elaborado por Llorente&Cuenca, el funcionario escaló dos posiciones hasta el tercer puesto en el país, este año.

Al vicepresidente, antes recluído en su despacho y en proyectos energéticos sin mayor exposición mediática, se le ha cedido progresivamente el espacio público, desde Carondelet.

Desde diciembre pasado, como consta en el registro de sus apariciones preparado por EXPRESO, Glas se ha convertido en el rostro de las buenas noticias que el correísmo pueda entregar: suyo fue el anuncio de los $ 4,5 mil millones que invertiría Schlumberger en el país; los casi $ 1.000 millones de Ludin en el proyecto minero Fruta del Norte; el anuncio de incentivos y plan de reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto, así como las primeras viviendas entregadas y los créditos de la China.

También son suyos ahora los eventos donde antes solo era invitado: los simbólicos, los políticos y los oficiales. En el último año, el vicepresidente ha presidido la conmemoración de la Batalla del Pichincha ante los militares, el inicio de las pruebas de Sopladora, el recorrido por la zona cero cada quincena, el viaje a Bruselas para apurar el Acuerdo Comercial con la Unión Europea. Incluso, a inicios de año, en el siempre exclusivo escenario del aniversario de Correa en el poder, cada 15 de enero, contó con un espacio para abrir, como un telonero, la participación del líder. Lo volvió a hacer el 24 de mayo, durante el informe a la Nación, cuando pronunció su ya célebre: “Presidente, cuente conmigo”.

Y como si esto no fuera suficiente. A su cargo ha tenido 15 enlaces ciudadanos en el último año, un notable contraste de los 6 anteriores que dirigió desde su llegada al cargo, cuando no era parte del cálculo que deberá concluir su especulación el 1 de octubre, según el calendario de PAIS.