La OEA y Venezuela

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La OEA y Venezuela

La OEA exhortó al Gobierno de Venezuela a que suspenda una sesgada convocatoria a elecciones de presidente y legisladores. La postergación concertada con candidatos espontáneos sin opciones no anula la intención de marginar la participación de la unidad opositora ni de consolidar un ejercicio dictatorial del poder. Merece un aplauso la actitud del secretario general del organismo, Dr. Luis Almagro, excanciller de Uruguay en el gobierno del Dr. Mujica, que sin esconderse en posturas clásicas de una diplomacia de muchos modales y pocos resultados, ha demostrado lealtad con la democracia y la gravísima crisis que sufre ese país.

Entristece profundamente la huida de millones de venezolanos; salen de su patria a una aventura, saben que quienes gobiernan Venezuela, civiles y militares, se han apoderado del país y sus recursos, sin importarles su sufrimiento. Su diáspora es semejante a la de los judíos que al no tener territorio se dispersaron y sufrieron persecución en tierras extrañas. Para esta reprochable actitud han utilizado el egregio nombre del Libertador Simón Bolívar, que luchó sin descanso por independizar y dar libertad a los pueblos de la Gran Colombia, libertad que los venezolanos han perdido. Resulta paradójico que mientras Bolívar juró en el Monte Sacro en Roma liberar a los desposeídos, el gobierno chavista oprima en su nombre a sus habitantes y los condene al hambre, al infortunio, a morir por falta de medicamentos, en acto simplemente inhumano.

Nada justifica en política, en la cual debe prevalecer el servicio a los demás, que gobernantes abusivos -cualquiera que sea el pretexto o tesis que invoquen- condenen a los gobernados a emigrar, desesperados, destrozando sus familias, buscando recomenzar su vida fuera de su patria; eso duele. Compartimos el repudio a un gobierno que arrebató a los venezolanos el derecho a vivir digna, tranquila, honradamente. Los derechos humanos tienen protección internacional que prevalece sobre la legislación nacional. Mucha razón tuvo el gobierno de Jaime Roldós firmando la Carta de Conducta para evitar que barreras fronterizas bloqueen su defensa.