Una obra “ilegal”, tras el derrumbe de Ceibos Norte

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Una obra “ilegal”, tras el derrumbe de Ceibos Norte

Según el Municipio, el promotor no contaba con el permiso de construcción. Justicia y Vigilancia demolerá el inmueble

Para retomar la construcción, según lo estipulado por la Dirección de Gestión de Riesgos, los promotores del Conjunto Residencial Da Vinci deberán realizar un estudio topográfico del terreno y diseñar un muro de contención, que cuente con sumideros para l

El Municipio remarca que carecía de permiso de construcción. Pero según los vecinos, eso “no detuvo” la edificación del Conjunto Residencial Da Vinci, en la urbanización Las Cumbres de Los Ceibos Norte. Solo la frenó la caída de un enorme muro de concreto, que el pasado lunes se precipitó sobre el inmueble del condominio vecino. El incidente provocó importantes daños en el patio y las paredes de dos habitaciones. Tres familias resultaron afectadas.

Ayer, los damnificados y el dueño de la empresa se reunieron con representantes del Cabildo porteño. El objetivo era buscar una mediación y una posible solución al problema. Sin embargo, Xavier Narváez, director de Justicia y Vigilancia, dictaminó la demolición del conjunto residencial.

“El propietario no tiene permiso de construcción ni los papeles en regla. Esta es una construcción ilegal, que ha puesto en riesgo las vidas de varias personas y que ha tenido consecuencias. Además, está en una zona de alto riesgo. Ahí primero tendrá que hacerse un estudio topográfico para determinar siquiera si es una zona propicia para un inmueble de esas proporciones”, apuntó tras el encuentro.

En este sentido, la Dirección de Gestión de Riesgos considera que no reúne las condiciones. De hecho, presentó un informe técnico tras inspeccionar el área del derrumbe. El arquitecto Bolívar Sandoval, funcionario de dicha institución, precisó que se habían obviado ciertos principios contemplados en el artículo 46 de la Ordenanza de Ordenamiento Territorial.

“Todas las construcciones en laderas deben contar con una terraza, respetar el talud natural del terreno. Cuando se hacen cortes que infringen esta disposición, se deben levantar muros de contención con un sistema de drenaje. Cuando esto no se realiza, el riesgo de que el terreno colapse es grande”, valoró sin concretar no obstante en cuáles de estos aspectos había fallado el promotor.

Este tampoco aportó más detalles ni quiso hacer declaraciones cuando este Diario lo contactó. Se limitó a señalar que su abogado está gestionando el caso, pero no ofreció la oportunidad de hablar con él.

En los próximos días, Justicia y Vigilancia se encargará de llevar a cabo la remoción de escombros, mientras que la reparación monetaria por los perjuicios ocasionados deberá tramitarse a través de una demanda entre particulares.

En el conflicto hay un tercer inmueble en discordia, cuyos pilares se erigen junto al edificio afectado y cuyas obras no han concluido. Según Narváez, este sí cuenta con los permisos pertinentes. Su propietaria, quien solicitó la reserva del nombre y que también acudió al encuentro, manifestó que tras el incidente firmó un acta de compromiso con los damnificados para levantar un muro de contención y así evitar nuevos deslizamientos. Hasta que lo lleven a cabo, estará paralizada.

Pero Ingrid de Alarcón, cuya habitación se encuentra sin paredes y a la espera del retiro de los escombros, continúa preocupada. “Por ahora, esto es lo correcto. Se demolerá lo que tienen ahí y nos iremos a juicio para que nos paguen. Pero una vez logren tener los papeles en regla y vuelvan a construir, ¿quién nos garantiza a nosotros que se hará con la supervisión adecuada? Están en riesgo nuestras vidas”, denunció.

Antecedentes

La clausura no evitó el desastre

El pasado 9 de febrero, cuando vio las primeras grietas en las paredes del patio de su casa, Ingrid de Alarcón presentó una denuncia en la Dirección de Justicia y Vigilancia. Ayer, en la Comisaría Quinta municipal, volvió a mostrar el documento.

Xavier Narváez, director de Justicia y Vigilancia, apuntó que su área sí reaccionó tras la queja, que llevó a cabo una inspección técnica y puso los sellos de clausura tanto a la construcción que ahora será demolida como a la que se encuentra junto al edificio afectado. En este segundo caso, aparentemente, para minimizar riesgos.

De acuerdo con el informe de Gestión de Riesgos, las constantes lluvias aceleraron el deslizamiento del muro. Sin embargo, los moradores consideran que una revisión más temprana hubiera ayudado a prevenir este desastre.