Obama, Trump y nuestra America

Acaba de culminar, formalmente, el presidente Barack Obama. Dentro de una semana le entregará el mando de los Estados Unidos de América al presidente electo Donald Trump.

El balance de su gestión le corresponde a los ciudadanos de su país. A priori, dado el resultado de las elecciones que terminaron en derrota para el partido demócrata, hasta entonces gobernante por dos períodos, podría mirarse como negativo pero, la apreciación no se corresponde con exactitud si se analiza con más detenimiento. En votos populares la candidata Clinton obtuvo más que el magnate inmobiliario y ello pese a que el ala izquierda de su partido, la que apoyaba a Sanders, no llegó a entusiasmarse con sus propuestas.

Así, en cualquier caso, los Estados Unidos son hoy un país que se evidencia dividido y polarizado, en razón de dos maneras de entender su rol en el mundo.

Por eso cabe analizar qué ha significado para los países al sur del río Grande la presidencia Obama y qué podría significar el gobierno que está por asumir.

Destacando la relación fronteriza, con México, es evidente que las diferencias Obama-Trump son fácilmente perceptibles. Ya han podido apreciarse después de las tensiones surgidas luego de la visita de Trump a México, por invitación de Peña Nieto y luego en relación a las amenazas proferidas contra las empresas automotrices estadounidenses que operan en México.

Igual ocurre con respecto a Cuba, país con el que se restablecieron relaciones y se produjeron visitas que generaron importantes aperturas. Ahora, de acuerdo con reiteradas declaraciones, las tensiones podrían volver y los avances conseguidos congelarse o perderse.

En cualquier caso, y esperando que Trump también asista como hizo Obama a los foros donde nuestra América se reúne, cabe precisamente recordar, con un texto del apóstol cubano José Martí, aquello a lo que se aspira: “El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe”.

Ojalá, sin prejuicios y sin utilizar estereotipos como argumentos para sustentar comportamientos equívocos, esas potenciales visitas sirvan para que desde el conocimiento se supere el desdén y que no sea el “americano feo” el que se muestre.