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Nueva planta recibira las aguas negras del noreste
Con un crédito del Banco Mundial, Emapag construirá Los Merinos. 56.600 habitantes se unirán a la red de alcantarillado.

Las aguas residuales de más de 1’500 mil habitantes del noreste de Guayaquil serán descargadas, a partir del 2023, en la nueva Planta de Tratamiento Los Merinos, que se empezará a construir el próximo año en el mismo lugar en el que se encuentran las lagunas de oxidación que actualmente crean malos olores en las ciudadelas cercanas a la autopista Narcisa de Jesús.
Este proyecto será financiado en su mayoría con un préstamo que concedió el Banco Mundial a la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guayaquil, Emapag EP, por 233,6 millones de dólares, y cuyo contrato fue firmado ayer entre los representantes de ambas entidades, un delegado del Ministerio de Finanzas y el alcalde Jaime Nebot, como garante.
Uno de los objetivos del proyecto es que con el inicio de operaciones de Los Merinos se cubra el 100 % del tratamiento de las aguas residuales del noreste de la ciudad y que se cubra la totalidad de las conexiones intradomiciliarias.
Según cifras de Emapag, un aproximado de 20.000 habitantes de varias cooperativas de la zona, Bastión Popular y Los Vergeles no están descargando sus aguas servidas en las lagunas de oxidación de Guayacanes - Samanes, pese a tener redes, por lo que se unirán a Los Merinos. Y a otras 36.600 de Pascuales y de la cooperativa Juan Pablo II, que está sobre la autopista Narcisa de Jesús, se les instalará el sistema de alcantarillado sanitario.
“Tendrá una línea de impulsión tunelizada de 4,5 kilómetros de longitud, perforada a un promedio de 5 a 6 metros de profundidad, esto significa que el sistema no será invasivo a la ciudad”, precisó José Luis Santos, gerente general de Emapag, con respecto a las dudas referentes a la contaminación ambiental que podría generar la nueva planta.
Los Merinos contará con un sistema que hará un tratamiento primario de agua, luego los residuos pasarán a una línea de lodos, que a su vez generarán biogás que producirá el 25 % de la energía que usará la planta. Además, habrá una línea de control de olores que constará de dos partes, una que tratará las aguas y otra, los lodos.
Actualmente, seis estaciones de bombeo ubicadas en La Garzota, Guayacanes, Los Vergeles, Mucho Lote 1 y 2 y La Orquídeas “van a ser reemplazadas por esta planta única”, indicó Santos. Y la planta de tratamiento de Progreso, que está sobre la Pedro Menéndez Gilbert, se convertirá en estación de bombeo y recibirá las aguas servidas del norte más cercano al cerro Santa Ana y El Carmen.
“Hemos tenido dos préstamos muy grandes en siete meses”, resaltó el alcalde Nebot, al tiempo que recordó a la audiencia que cuando él llegó a la administración de la ciudad, en el 2000, el edificio Valra, en el que está su oficina, recibía agua por tanquero. “Todo Guayaquil tenía bombas de succión... En Ecapag llegaron a sustituir el cloro por tiza en el proceso de potabilización del agua”.
Y mencionó que desde esa fecha, más de 900.000 personas pobres que no tenían alcantarillado ahora lo tienen.