Nudos

Con un poco de atención, cae en cuenta el lector de que el pantalón y los zapatos que lleva están llenos de nudos invisibles sin los cuales, oh sorpresa, al echar a andar quedaría desnudo. Sus propios nudos tienen los puentes y las estructuras que sostienen nuestros edificios. Podemos controlar nuestros carros, aviones y barcos gracias a una serie de ejes y engranajes que asemejan nada más y nada menos que a juego de nudos de metal. De niños, buen tiempo pasamos aprendiendo a hacer un nudo con el que, jugando a policías y ladrones, podamos detener al malhechor.

La mitología griega cuenta que un pobre labrador llamado Gordias logró un día convertirse en rey de Frigia, en Turquía, al cumplir humildemente la condición que el oráculo había hecho saber al pueblo: quien entrase por la puerta este con un cuervo sobre su carreta sería elegido monarca. Ofrendó Gordias a Zeus la carreta cuando fue posesionado, pero se aseguró de que solo podría entrar a su pueblo y dominar Oriente quien desatase un sofisticado nudo con el que ató carreta, lanza y yugo.

Para los expertos hay nudos fáciles y difíciles, unos que se desatan desde una punta y otros que necesitan deshacerse desde el interior hacia afuera. Alejandro Magno pudo zafar el nudo gordiano insertando su espada y cortándolo: es lo mismo cortarlo que desatarlo, habría dicho el magnánimo al entrar a Oriente.

Nuestra política está llena de nudos. En todo lado se libra una batalla campal entre los que quieren el fracaso del Gobierno, haciendo y apretando nudos, creando dificultades para vender facilidades, y quienes buscan desatarlos. Pero el fracaso de un gobierno es el fracaso de la sociedad y los nudos de la política solo complican la vida, porque ni el nacimiento de un niño, ni el éxito de un ser querido, ni el encuentro con alguien cercano o la sonrisa de un niño, que son los eventos que realmente importan, resultan del drama político semanal.

Para eso mi metáfora. Para identificar a los políticos que saben desatar o cortar nudos, para focalizar el debate y para guiar mejor el escaso liderazgo de nuestras élites hacia nuestros nudos.