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La nota de grado
Cuando la mente divaga más allá de los confines habituales y se fuga del mundo de las disposiciones acatadas sin reflexionar, de repente terminamos en un lugar común. Nos preguntamos ¿por qué?, y esto nos pasó a partir de la nota anterior, sobre la prueba Ser Bachiller y sobre la entidad que la toma: el Ineval.
En efecto, es el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, organismo creado para valorar al sistema nacional de educación, el que de pronto y sin darnos cuenta, se convirtió en el dador del 30 % de la nota de grado del bachiller; es decir, aporta a la suma lo mismo que los tres años de la básica superior.
Que el instituto evalúe el sistema, que mida sus resultados, que obtenga índices nacionales, que aporte con alarmas para reconocer las debilidades y tratar de superarlas mediante reprogramaciones curriculares o planes de mejora, nos parece espectacular; pero de ahí a que otorgue la nota de grado, hay una distancia medible solo en años luz.
¿Cómo así un agente que no ha intervenido en el proceso educativo del alumno, que no lo forma, que no le ha enseñado, tiene la potestad de entregarle a un estudiante su nota de grado de bachiller? La evaluación del estudiante tiene que realizarse más bien, a nuestro criterio, desde el interior de la institución que le enseñó y lo preparó para la vida; no se nos malinterprete, no decimos que el Ineval no debe evaluar lo que un alumno sabe, pero cuestionamos que esa evaluación sea la nota de grado.
Evaluar, en sí mismo, no es un acto exclusivo y atinente a la educación; por tanto, que se evalúe a los seres humanos está bien y es pertinente, pero no resulta lógico que quien ni siquiera conoce al individuo sea capaz de valorar su carrera educativa, que tiene mucho más que conocimiento adquirido, que debe balancear el cómo el alumno aprendió y cómo ese ser humano está listo formativamente para enfrentar los retos de su vida.
La nota de grado de bachiller no debe ser entregada por el Ineval, si bien este, cuando desee, puede medir al estudiante en otros momentos.