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El negocio de las ostras se inicia con la semilla

En Santa Elena funciona el único laboratorio de reproducción del país. Un convenio entre Taiwán y la Prefectura lo hace viable.

Inicios. La Prefectura señala que el proyecto es exitoso. Falta ver el desarrollo de las ostras en la etapa adulta.

Los comuneros de nueve poblaciones de Santa Elena, que se dedican a la producción de ostras en cautiverio, ya no tendrán problemas en adquirir las semillas del molusco: el pasado fin de semana se inauguró el primer centro de reproducción y cultivo de ostras en el Ecuador, que está ubicado en la población El Real, en la parroquia Chanduy.

Es el segundo laboratorio en Sudamérica después del de Chile y cuenta con equipos de última tecnología e investigación que han sido traídos desde Taiwán. Luego de un convenio con la Prefectura de Santa Elena desarrollaron el proyecto con una inversión de más de tres millones de dólares.

Luis Gómez es quien lidera el grupo de técnicos ecuatorianos que, con asesoramiento asiático, han logrado conseguir una producción de dos millones de semillas por mes. De estas, se destina un millón para la producción de los pescadores de la Península que desde el año 2012 se dedican a la cría de ostras en el mar. El otro millón es para los acuicultores de otras zonas interesados en este cultivo.

Aunque la demanda a nivel país todavía no es tan fuerte como el camarón, Gómez considera que en poco tiempo no se darán abasto para los pedidos. Es que la cría de este marisco en la costa ecuatoriana aún no toma la fuerza que tiene en Chile y Europa, en donde se cultiva en grandes cantidades. El principal inconveniente que se ha tenido es la falta de producción de la semilla, obstáculo que ahora ha sido superado, por lo que se espera que la producción de ostras en el litoral ecuatoriano aumente considerablemente.

“En la primera producción nos ha ido muy bien, se superaron todas las expectativas. Hemos logrado concretar un anhelo que los ecuatorianos desde hace años teníamos. Puedo asegurarles que nace una era de producción acuícola”, manifestó Gómez a Diario EXPRESO.

Las semillas de ostras obtenidas en el laboratorio son llevadas al mar para, en un lapso de ocho meses, tener la cosecha. Esto también dependerá de las condiciones marítimas y la temperatura del agua, aunque se ha establecido que la zona peninsular es la más óptima, a diferencia de Chile, donde el ciclo para obtención de ostras en cautiverio es de 18 meses, mientras que en Europa el promedio va desde los 29 meses.

José Cruz, uno de los pescadores beneficiados, está optimista de que en poco tiempo van a tener otra opción de ingresos económicos. “La pesca está escasa y hay que navegar grandes distancias para obtenerla. Ahora tenemos la oportunidad de criar ostras a dos millas del puerto y de seguro vamos a tener muy buena producción”, expresó.

Las larvas en los tanques

El proceso se inicia en grandes tanques con aguas temperadas de 30 a 31 grados, en donde se colocan los reproductores (hembra y macho) a la espera de sus huevos y espermas. En un lapso de cinco días se fecundan las larvas, que luego del desove pasan a ser las nuevas ostras, cuya dimensión al salir del centro es de aproximadamente un centímetro.