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Necesidad de avanzar con prisa

A sabiendas de que no siempre la aceleración en el ritmo de la atención a los problemas acumulados durante el paso de los años es el mejor camino, cabe tomar en cuenta que frente a la gravedad de los trastornos, atenderlos con urgencia es importante.

Así, el problema político no puede simplemente mirarse como una pugna interna del partido que gobierna, puesto que precisamente por asumirla deja de ejercer esa, su función fundamental: conducir la nave del Estado, asunto de su competencia de prioridad mayor que las tensiones generadas por el partido que lo llevó al poder.

Ahora, el país mantiene la no deseada sensación de que todo el quehacer gubernamental se ha supeditado a tratar de ganar la consulta popular convocada para los meses siguientes. Reconociendo la importancia de alcanzar ese logro político que tiene el régimen, no es admisible que por otorgarle preocupación casi exclusiva a dicho menester se descuiden otras obligaciones básicas y que ello, por explicable paradoja, dé paso a las circunstancias que se desea evitar.

En efecto, renegociar la deuda en mejores condiciones de plazo y costo es un imperativo que no tiene explicación plausible en su descuido y que ojalá se atienda pronto.

Igual ocurre en el campo del combate al narcotráfico. Al menos la grave situación generada por la irreflexiva reforma a las denominadas dosis de consumo personal debería de ser atendida y corregida. Igual que la lenidad de las penas a diverso tipo de delitos y la facilidad con que los infractores salen de las cárceles, cayendo en casi inmediata reincidencia.

Ocurre que lo anotado produce una sensación de que la impunidad frente a diversas formas de corrupción va a continuar y ello da paso a un desencanto nada propicio al optimismo y a la voluntad de generar los cambios que se estiman requeridos para recuperar los valores perdidos durante la década infame.

Lo que es peor, por efecto del abandono de la iniciativa política que se ha permitido el Ejecutivo, el incumplimiento de sus obligaciones de que hace gala el Legislativo y la lentitud con que actúan los organismos de control, es evidente que dicho espacio lo está retomando Alianza PAIS, haciendo más lenta una imperativa toma de posición de sus partidarios para tratar de superar una nueva, triste y perjudicial etapa de patria boba.