Necesarias, aunque impopulares

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Necesarias, aunque impopulares

Sobre las medidas económicas del 1 de octubre, un grupo de economistas, abogados, analistas económicos y políticos, luego de un análisis técnico, académico y sociopolítico, coincidimos en que son altamente positivas, tienden al fomento de la producción, a generar trabajo y a reducir el déficit fiscal. También son impopulares porque de una u otra manera afectan a la población, pero necesarias para salvar a nuestro país de la debacle económica heredada.

Ante la alternativa de subir el IVA en 3 puntos porcentuales o eliminar los subsidios a la gasolina extra y diésel, el Gobierno eligió la segunda, porque la subida del IVA tendría mayor impacto por ser un impuesto regresivo que afecta a todos los ecuatorianos por igual.

La eliminación de los subsidios al diésel y a la gasolina extra, a los que se destinan más de 1.300 millones de dólares por año y que ha beneficiado directamente a quienes no usan dichos productos e incentivado el contrabando de combustible por las fronteras, era la más conveniente.

Que las medidas son insuficientes y necesitan acciones colaterales, sí. Que hay que reducir la deuda pública y el gasto corriente. Que se debe aplicar austeridad en el sector público y un control estricto de la masa salarial, especialmente en instituciones autónomas o empresas públicas, sí, es verdad. Pero estos temas y cualquier otra diferencia de criterios, deben ser analizados en mesas de diálogo para obtener consensos dentro de una cultura de paz. El derecho a la protesta y la libertad de opinión no significa libertad de agresión o paralización de actividades y servicios para subvertir el orden. Se debe respetar el derecho de los demás ciudadanos.

Los desmanes, asaltos, vandalismo, saqueos y en general ataques a las personas y a la propiedad son parte de una organizada campaña de sedición, boicot y terrorismo, tendiente a desestabilizar al Gobierno y originar un golpe de Estado, que la ciudadanía lo rechaza. Aquello no es protesta ciudadana o indígena, sino ataques de vulgares delincuentes contra quienes se debe actuar sin perdón ni olvido, con todo el rigor de la ley.