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Navegar en contra

Si a las empresas de Europa, América del Norte y Asia se les hubiese impedido invertir en el exterior, como pretenden los socialistas del siglo XXI, la pobreza en el mundo se hubiera triplicado. Los países de bajos ingresos se habrían quedado sin grandes proyectos de infraestructura; el conocimiento traído por la inversión extranjera no se hubiera vertido a las empresas nacionales. Sin la inversión inglesa para instalar el cable submarino en las últimas décadas del siglo XIX, y el ferrocarril en la primera década del XX, Ecuador hubiera continuado incomunicado interna y externamente. La banca extranjera dio ejemplo de modernización a la nacional.

El actual Gobierno busca atraer a la inversión extranjera en puertos, venta de empresas públicas y otros proyectos, pero censura a los ecuatorianos que invierten en el exterior.

Los países nórdicos usados por el Gobierno como paradigmas de economías con elevado índice de igualdad, tienen multinacionales que operan con bancos de Luxemburgo y Mónaco. China era inmensamente más pobre que Ecuador, sus empresas comenzaron a invertir en otros países, incluyendo el nuestro. En el mundo hay más de 2.000 multinacionales y más de 10.000 empresas tienen inversiones en el extranjero. Lo que debería preocupar al actual Gobierno es por qué hay tan pocas empresas ecuatorianas con inversiones en el exterior. América Economía tiene más de una década publicando la lista anual de las multilatinas (multinacionales), Ecuador no aparece. La misma revista desde hace 20 años publica la lista anual de las 500 empresas más grandes de la región, las ecuatorianas no llegan a 4, cantidad que se ha mantenido estable desde la primera edición. En 50 años de analizar el crecimiento mundial de las empresas, veo con tristeza cuán vulnerable son las nuestras: pequeñas y débiles. Bimbo, multinacional mejicana productora de panes en varios países, en 2015 vendió 14.000 millones de dólares, equivalente al 77 % del total de las exportaciones ecuatorianas. Así de mal estamos. Los de mi generación no veremos un país sin demagogia y con empresas multilatinas.

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