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Narran el abuso que sufrian varios ninos en un hogar comunitario infantil en Inglaterra
El hecho se registró años atrás en una comunidad en Nottingham.

Laura, quien no quiso revelar su apellido, llegó al hogar asistencial para niños Beechwoood cuando tenía solo 15 años de edad. Allí, junto con otros jóvenes, fue víctima de varias prácticas de abuso infantil. Hoy, a sus 50, se ha atrevido a revelar más del lugar en el que vivió un martirio, reporta BBC.
Cuenta Laura que un día llegaba a casa después de la escuela. Allí una trabajadora social la esperaba para llevarla a Enderleigh, una de las cuatro unidades que conforman el hogar de niños Beechwood, en Nottingham, Inglaterra.
A simple vista, dijo a BBC, parecía una casa encantadora e inocente. De balcones elegantemente elaborados. “Muy bonito en general, con árboles y flores a su alrededor. De estilo un poco colonial”, añade.
Era un lugar grande, tenía un balcón de balaustrada alrededor del piso de arriba, se veía muy bonito, un poco colonial, con árboles y flores en el exterior.
Pero la pesadilla estaba dentro de la casa. “Apenas entrabas, el ambiente era otro. Un lugar horrible: camas metálicas, las puertas que se abrían hacia la balaustrada estaban tapiadas. No había nada suave o acogedor”, agrega.
El trato a los niños, ni qué hablar. Los jóvenes eran arrastrados del pelo, mientras estaban desnudos, por las habitaciones para evitar que se fueran. Además los obligaban a pelearse entre ellos. Un residente del lugar también ha confesado que otras prácticas extrañas se daban en el lugar, como la participación en competencias de masturbación.
Asimismo contó al medio de comunicación británico que en el centro no impartían ningún tipo de educación, pese a ser una escuela. A la hora del almuerzo, los jóvenes se sentaban y comían lo que habían servido, que no era apetecible, “solo comida pesada y simple”, dice.
Para ella y el resto, el día a día era monótono, no había nada que hacer casi. “Había un tocadiscos y una mesa de ping pong, pero eso era básicamente todo. Horrible”, agrega.
Los encuentros sexuales se daban con John Dent, un trabajador social del lugar. En primera instancia todo era sonrisas, hasta que el hombre empezaba a cortejarla. Días después frotaba su cuerpo en ella y trataba de besarla.
Pero el miedo la acechaba. No sabía si reportar el hecho, porque el hombre le decía: ”yo soy quien decide si te vas a casa al final de este semestre”.
Laura se fue de Beechwood semanas después, pero las cicatrices de su corta estadía se han mantenido.
Dent recibió una sentencia de prisión de siete años, aunque para ella “fue bastante poco”. Casi dos décadas después de ser encarcelado, ella dijo que aún sufría las secuelas de la terrible experiencia del proceso judicial.
El hogar comunitario fue cerrado en 2006. Ahora, Laura explica que se ha atrevido a contar su historia para que crear conciencia sobre casos como el que le pasó a ella y a sus compañeros.
Sobre la continuidad de juicio de Beechwood, aún se espera una versión más amplia para el año 2020, que dictaminará más sanciones a la gente encargada de su administración.