Los rusos se van de Sumy, pero apuntan hacia Donbás

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Los rusos se van de Sumy, pero apuntan hacia Donbás

Zelenski teme que las víctimas en Bucha sean mayores. Alcalde de Kiev solicita a los desplazados que no regresen aún. 

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El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky (C) rechaza los ataques a varias ciudades de su país.El País

El Ejército ruso se está retirando de sus posiciones de la sitiada región de Sumy, en el noreste de Ucrania, según informó el jefe de la administración militar regional, Dmytro Zhyvytskyi, en su canal de Telegram. El último parte de inteligencia del Reino Unido divulgado ayer indica que las fuerzas rusas se reorganizan y centran su ofensiva en la región de Donbás, en el este de Ucrania.

“Tenemos informaciones de que el número de víctimas podría ser mucho más alto del estimado hasta ahora”, dijo Zelenski durante una intervención ante el Parlamento rumano. Además, Olga Sujenko, alcaldesa de Motiyin (cerca de Kiev), su esposo Igor y su hijo Oleksandr han sido hallados muertos y enterrados en una tumba poco profunda a las afueras de la localidad, según reveló un asesor del Ministerio del Interior de Ucrania.

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El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, visitó ayer el lugar de la presunta matanza cometida por tropas rusas en la localidad de Bucha, mientras las autoridades rusas mantienen que las imágenes de las ‘atrocidades’ cometidas cerca de Kiev son un mero “montaje”. “Tenemos que poder mostrar al mundo lo que ha ocurrido aquí, lo que han hecho las fuerzas rusas. Haremos que los responsables sean castigados. Todos los días encontramos casos como este, esto es un genocidio”, aseguró Zelenski, dirigiéndose a la prensa internacional.

Las autoridades ucranianas cifraron en 340 los cadáveres enterrados en Bucha, ciudad que los soldados rusos abandonaron el 30 de marzo después de cometer ejecuciones sumarias, según Human Rights Watch.

El Kremlin rechazó “categóricamente todas las acusaciones” y demandó que los líderes occidentales no se precipiten a la hora de realizar “acusaciones gratuitas”.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, considera que “dichas provocaciones son una amenaza para la paz y seguridad”, por lo que Moscú convocó a una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Mientras el Reino Unido, que preside el Consejo, rechazó la solicitud rusa, Ucrania también pidió a la ONU que aborde la matanza de civiles y exigió la renuncia inmediata del embajador ruso.

El Gobierno federal alemán anunció ayer de que declarará como indeseables a 40 diplomáticos rusos, lo que equivale a su expulsión del país.

El presidente ruso, Vladímir Putin, firmó ayer un decreto que restringe la concesión de visados a los países de la Unión Europa (UE), además de Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein, por sus “acciones inamistosas” contra Rusia.

Las medidas de represalia adoptadas por Moscú afectarán a delegaciones oficiales y periodistas, mientras los diplomáticos ya no podrán acceder a territorio ruso sin visado.

La invasión rusa de Ucrania ha provocado hasta el 2 de abril 3.455 bajas civiles, entre ellos 1.417 muertos y 2.038 heridos, según el último informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH). El ACNUDH cree que las cifras reales son más altas, ya que todavía queda por corroborar información de algunos lugares donde se han producido fuertes enfrentamientos.

Según la oficina de derechos humanos, la mayoría de las bajas civiles se debió al uso de armas explosivas con una amplia área de impacto, incluidos bombardeos de artillería pesada y lanzamiento de cohetes y misiles aéreos.