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Carlos Andrés Vera | Y lo hizo Trump

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Un Estado capturado por mafias no se reconstruye de la noche a la mañana. Habrá negociaciones incómodas

Mientras escribo esta columna, jueves 8 de enero, comienzan a ser liberados presos políticos en Venezuela. Ocurre en el contexto de la captura de Nicolás Maduro y de lo que parece ser un progresivo sometimiento de las cabezas del régimen criminal que ha gobernado ese país durante décadas. Frente a esto no cabe la tibieza. Es un inmenso paso adelante.

Durante años, organismos internacionales, gobiernos y ONG denunciaron los abusos del chavismo, la presencia en ese territorio de grupos terroristas como las FARC o Hamás, el exilio de nueve millones de venezolanos y la violación sistemática de derechos humanos. Nada de eso sirvió para liberar a Venezuela. Ni resoluciones, ni elecciones, ni protestas heroicas de millones de venezolanos lograron romper el cerco de la dictadura.

Lo que cambió el escenario fue la acción militar de EE.UU., que entendió que Maduro no cedería ante exhortaciones morales, sino ante la fuerza. Lo sacaron de un cuartel militar, masacrando a su guardia personal en un operativo con más de cien aeronaves, que hizo ver a los sistemas de defensa rusos como chatarra obsoleta. Millones de venezolanos exiliados expresaron su júbilo, que comparto plenamente. El criminal Maduro rendirá cuentas ante un juez gracias a Donald Trump. Reconocerlo no significa abdicar del juicio crítico, sino leer los hechos. Primero: valorar lo que se ha hecho para desmantelar al principal régimen criminal de la región. Segundo: presionar para que este proceso no derive únicamente en acuerdos convenientes sobre petróleo o geopolítica, sino que desemboque en una transición democrática definitiva. Y tercero: afirmar que María Corina Machado continúa siendo la guía moral, ética y civil de ese proceso, porque su trayectoria, coherencia y liderazgo la han convertido en un símbolo de liberación nacional.

Este camino no será corto ni limpio. Un Estado capturado por mafias no se reconstruye de la noche a la mañana. Habrá negociaciones incómodas y decisiones imperfectas. Pero los avances deben ser defendidos para que el proceso no se estanque. Ah. Y no menos importante: en Ecuador están quienes apoyaron, justificaron y se beneficiaron política y económicamente del chavismo criminal. No les va a ser fácil lavarse la cara. Su complicidad con esa dictadura ha sido siempre una declaración de intenciones respecto a lo que están dispuestos a hacer con nuestro país.