El modelo del cacao ‘arriba’ es La Victoria

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El modelo del cacao ‘arriba’ es La Victoria

Llevarse a la boca una pepa de cacao bien fermentada y secada de la hacienda La Victoria es como saborear la barra de chocolate del mejor cacao del mundo, pero en su envoltura original.

Trabajos en la hacienda La Victoria, productora de cacao.

Llevarse a la boca una pepa de cacao bien fermentada y secada de la hacienda La Victoria es como saborear la barra de chocolate del mejor cacao del mundo, pero en su envoltura original.

Canal adentro, en Cerecita, provincia del Guayas, hay 500 hectáreas donde se produce el mejor cacao del planeta. Son clones rescatados inicialmente por el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap) y que tienen no solo aromas sino sabores frutales que La Victoria ha demostrado que son de alta productividad.

Lo que nació como una “aventura” o una “obsesión” (porque cacao nacional a esa gran escala no se ha cultivado) de Carlos García Fuentes es ahora un modelo de producción en el mundo. De las 500 hectáreas, Andrés Guzmán le había propuesto hacer 450 de CCN51 y 50 de nacional, para ir viendo los resultados.

“Él me dijo que su aspiración era rescatar al cacao nacional ‘arriba’ y que la única manera de hacerlo era teniendo una hacienda de volumen y la más grande solo de cacao nacional en Ecuador, un riesgo que lo medimos y fue muy alto, pero que hoy da frutos. Las tres barreras, producción, precio y calidad, hoy están superadas”, cuenta Guzmán.

La hacienda no solo produce cacao que exporta a clientes importantes en Japón y Europa, sino que produce materiales para fomentar la producción nacional de terceros. Su capacidad anual es de 10 millones de plantas y ya está arrancando un nuevo proyecto en el que va a incrementar esa capacidad.

La expansión es un hecho: el grupo está comprando más área para poder aumentar tres veces su capacidad actual.

La tecnología pasa no solo por los injertos y el riego por microaspersión, sino que le permite al cliente, con un usuario y contraseña, verificar en ese momento el proceso de fermentación. “Lo llamamos trazabilidad en vivo”, dice Guzmán a EXPRESO.

Lo importante para los ejecutivos de la hacienda es que se ha derribado la creencia de la improductividad del cacao nacional, consiguiendo 40 quintales por hectárea. “Esto rompe el paradigma de que el cacao nacional no podía producir tan bien como otros cacaos. Se puede y es una realidad”.

¿Y qué dicen los clientes? “Es satisfactorio leer los comentarios que recibimos de nuestro cacao. Si se trabaja con calidad, los compradores están dispuestos a comprar ahora y para el fin de este año no tendremos suficiente cacao para atender nuestros pedidos”.