A mitad del periodo

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A mitad del periodo

El 24 de mayo se cumplió la mitad del período del gobierno Moreno, el cual desde el inicio se encontró sometido a graves desencuentros y conflictos, desde los estrechos resultados electorales hasta el paulatino rompimiento y enfrentamiento con el caudillo prófugo, su antecesor y mentor político. Aquello le restaba apoyo político y lo insuflaba de ingobernabilidad, por eso inicia y transcurre su gestión de manera errática y aletargada, que se traduce en que actualmente 72 % de la población desaprueba su gestión (El Universo, 22 de mayo 2019), a lo que se suma la inestabilidad política de tres vicepresidentes y tres presidentes en la Asamblea Nacional. ¿Cómo llegó a esta situación? Su crucial dilema de seguir el modelo de la RC (la salida de los asesores Patiño, Pabón y Hernández y los ataques cada vez más virulentos y ofensivos del caudillo prófugo) o buscar otro esquema, lo llevó a aliarse con los sectores empresariales y grupos de derecha, como se puede observar en tres indicadores: 1.- Con el ingreso del crítico Richard Martínez al MEF y el creciente nombramiento de otros empresarios como ministros. 2.- La manifiesta exclusión de otros convocados al Primer Diálogo Nacional, como trabajadores organizados, indígenas, ecologistas, etc. 3.- La alianza con esa nueva manifestación de la derecha, que son “los ex-Ruptura de los 25”, encabezados por P. Romo, Roldán, Wray, Granda, entre otros. La nueva coyuntura se expresa en rabioso anticorreísmo, eliminación de los subsidios a nivel de los combustibles, reinicio de relaciones con organismos multilaterales, promulgación de ley de fomento productivo, presentación de Plan de Prosperidad con los cuatro pilares, firma de carta de intención con el FMI, despido de doce mil funcionarios, consejo internacional contra la corrupción, acuerdo en reformas laborales, entre otras medidas. Moreno se fue más a la derecha que el caudillo prófugo, por ello su ambigua y sesgada gestión está marcada por cambios lentos y descontextualizados, que conllevan la protesta social, como se avizora con la reforma laboral y los desacuerdos con la explotación minera; y, el incremento del desempleo y la emigración.