
Los miraflorinos se arman
Proponen cierre de calles, alarmas y botón de pánico. Cuestionan la distribución zonal policial. El punto para denunciar un robo está a seis kilómetros del barrio.
Si hay alguien en Miraflores que ha experimentado casi todas las variantes de la violencia urbana, sin lugar a dudas ese es Juan Álvarez, un chef guayaquileño que hace un mes pidió una pizza, pero esta no llegó porque al muchacho que la llevaba le robaron a metros de cumplir el encargo.
Hace tres semanas cogió un taxi junto con su pareja en la Víctor Emilio Estrada (Urdesa) y a una cuadra de llegar a su casa le hicieron secuestro exprés. La madrugada del viernes pasado su garaje, ubicado en el sector del malecón de Miraflores, fue abierto y desvalijado.
Precisamente él y su pareja son parte de ese grupo de vecinos de esta ciudadela que promueve la necesidad de salirle al paso a los delincuentes.
Pues consideran que cada cierto tiempo se suscita un hecho de violencia. Si no es un robo a peatones, es el atraco en una casa o el abandono de personas escopolaminadas o a quien le hicieron secuestro exprés.
Se analizan varias opciones. La tarde del lunes, el consejo barrial que preside Tatiana di Mattia, convocó a una reunión con uniformados de la Policía destinados al barrio para activar un chat comunitario, al que se busca integrar a la mayor cantidad de vecinos.
“Sabemos de que hay sectores de Miraflores que son vulnerables”, dijo uno de los uniformados, quienes prefirieron mantenerse en reserva. “En el 2015, se denunciaba hasta 100 casos de robos por mes. Fue complicado bajar esos índices, pero nos sirvió el uso de un chat. Cuando alguien denunciaba un robo, todos los vecinos se alertaban y comenzaban a dar señales de por dónde iba el carro. Eso nos facilitó detener a muchos”, dijo el agente.
Esa tarde los agentes reactivaron entre los presentes el botón de pánico, pero también se analiza la opción de implementar un sistema de alarma.
Sin embargo, a pesar de la preocupación de los uniformados por sus intereses, los vecinos consideran que el problema de inseguridad tiene que ver con cierto nivel de abandono que vive el barrio. Solo hay dos patrulleros motorizados que recorren la ciudadela, pero estos ya no están en la noche. Cuando sucede un robo, la UPC al que deben acudir a denunciar el hecho se encuentra a seis kilómetros, en la ciudadela Martha de Roldós.
“Ese es nuestro distrito, pero tenemos a dos UPC aquí cerca. Una en El Paraíso (ciudadela) y la otra en la calle Costanera (Urdesa), pero llegamos allá y nos mandan a la Martha de Roldós”, dice Pablo Galarza.
También se quejan de la iluminación pública, dicen que no es la más adecuada. “La mayoría de las calles son oscuras. Deben cambiar el tipo de lámparas que tienen una luz opaca o implementar más postes con luces”, dice una vecina.
En el caso del cierre de calles, que también se propone, EXPRESO consultó a José Rubio, de Urbanismo y Ordenamiento Territorial del Municipio, quien respondió que como cerrar no es factible y tener abiertas las calles es peligroso, ofrece un término medio: “Socializar con los vecinos el problema y dejar claro que es necesario que ciertos servicios públicos, como la recolección de basura, no encuentren limitantes a la hora de llegar a un sector”.
Por lo expuesto, queda claro que existe una vía posible para llegar a un acuerdo sobre el cierre de ciertas calles. Dependerá de los miraflorinos.
Francis-Co Chiluiza
Jefe circuito / Martha de Roldós
Se analiza una UPC en Miraflores
1. En Miraflores se quejan por tener que viajar seis kilómetros para poner una denuncia...
Así está determinada la distribución organizada por la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo, pero se tiene conocimiento que en el futuro se hará una revisión para este sector, donde se analiza la ubicación de una UPC, pero eso es a futuro.
2. Pero no es lógico que si hay UPC en El Paraíso y en Urdesa, tengan que ir a la Martha de Roldós..
Eso no depende de nosotros. Lo que podemos hacer es buscar medidas en la que los vecinos y el comercio sean parte del sistema de seguridad, por eso hemos implementado desde un botón de pánico hasta un chat comunitario, con el fin de mejorar la seguridad.
3. También se quejan de que no hay suficientes policías para el barrio.
Miraflores es uno de los ocho subcircuitos del Circuito Martha de Roldós, donde están destinados 15 agentes por turno. Con dos motorizados y un patrullero, es este barrio el que más policías tiene. Porque es uno de los puntos conflictivos.
Problema peatonal
La solución al tema de la avenida Central, en octubre
La Autoridad de Tránsito Municipal (ATM), descarta la colocación de reductores de velocidad a lo largo de la avenida Central, de Miraflores, una de las opciones propuestas por los vecinos de esta ciudadela, quienes aseguran que el tránsito vehicular que cruza por esta vía les dificulta movilizarse de un lado a otro del barrio.
Se calcula que cada hora pasan más de 900 carros, los cuales se movilizan de manera continua. EXPRESO publicó el pasado 10 de junio el pedido de los vecinos a la ATM para que implemente un mecanismo que les facilite el paso peatonal.
Uno de estos era precisamente los reductores de velocidad, lo cual, según Granda, es inapropiado, por cuanto la Central es una avenida arterial, que recoge el tránsito de dos destinos: el centro y la vía a la costa.
“Colocar los reductores, implica generar ciertos peligros, porque estos actúan como un elemento contundente y transversal frente a los vehículos”.
A esto se suma que las familias que habitan en los costados de los reductores, se verían afectadas por el ruido que producen las frenadas violentas y por los riesgos de choques.
Acerca de la opción que propuso Rodrigo Saltos Espinoza, un doctor en Leyes y habitante de Miraflores, de desviar por una calle paralela a la Central el flujo vehicular que proviene desde la avenida Carlos Julio Arosemena, aseguró que eso provocaría atascamientos.
“Al desviarse para tomar esta calle, deberían reducir la velocidad, justo en un tramo que recibe vehículos desde Urdesa también”.
Ante todo esto, la única opción que analiza la ATM es la colocación de un semáforo con sensor y con un botón como el que se utiliza frente a algunas estaciones de la Metrovía.
De tal forma que si no hay flujo vehicular de manera transversal, no se corta el tránsito, y si un transeúnte requiere cruzar la avenida, aplasta el botón y esperará a que se active la luz de paso peatonal.
“Pero esto se aplicaría desde octubre, cuando esperamos que nos lleguen semáforos con sensores”, dice Granda.
RGS