Mas que mil palabras

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Mas que mil palabras

Estos últimos cinco años de la historia de la humanidad serán recordados, sin duda, como una época de grandes movimientos migratorios en el planeta y una poca sensibilidad de los Estados ante estos procesos. Desde hace pocos años hasta ahora, hemos observado el éxodo masivo de personas provenientes de zonas altamente conflictivas de Medio Oriente, quienes huyen de los horrores de la guerra, buscando en el mundo occidental una oportunidad de vida pacífica que no tenían en sus lugares de origen.

Aunque miramos esa crisis como un hecho lejano a la realidad de Latinoamérica, el mundo nos dio una nueva lección ante la ola migratoria que se ha producido en tiempos recientes por la crisis humanitaria en Venezuela, lo que ha generado un impacto similar al que se vive en otras latitudes. Si pudiéramos establecer un punto de diferencia, encontraríamos la “ventaja”, si es que puede llamársela de esa manera, consistente en que los venezolanos tienen costumbres, idioma y forma de vida similares a los del resto del continente, ayudando a su integración

Frente a estos temas nos encontramos con las noticias del impacto de las políticas migratorias actuales del presidente de los Estados Unidos contra los indocumentados y los procesos de separación de padres e hijos, mostrándonos la cara más dura de la migración, que es la repercusión de estos hechos en la familia, con efectos especialmente sobre los más pequeños. La reacción internacional ante este inhumano drama, puso un freno momentáneo a la situación de los niños víctimas de la migración.

Este drama lo resume la revista Time en su última portada, donde en una imagen recreada se observa la foto de una pequeña niña centroamericana, con una mirada triste, observando lo imponente y fuerte de la mirada del presidente de los Estados Unidos, quien parecería ser un muro infranqueable e implacable, que no nota ni su dolor ni su presencia. Es una imagen que resume la indiferencia del poder frente al dolor de quienes necesitan ayuda, una imagen que no necesita palabras.

Estos últimos cinco años de la historia de la humanidad serán recordados, sin duda, como una época de grandes movimientos migratorios en el planeta y una poca sensibilidad de los Estados ante estos procesos. Desde hace pocos años hasta ahora, hemos observado el éxodo masivo de personas provenientes de zonas altamente conflictivas de Medio Oriente, quienes huyen de los horrores de la guerra, buscando en el mundo occidental una oportunidad de vida pacífica que no tenían en sus lugares de origen.

Aunque miramos esa crisis como un hecho lejano a la realidad de Latinoamérica, el mundo nos dio una nueva lección ante la ola migratoria que se ha producido en tiempos recientes por la crisis humanitaria en Venezuela, lo que ha generado un impacto similar al que se vive en otras latitudes. Si pudiéramos establecer un punto de diferencia, encontraríamos la “ventaja”, si es que puede llamársela de esa manera, consistente en que los venezolanos tienen costumbres, idioma y forma de vida similares a los del resto del continente, ayudando a su integración

Frente a estos temas nos encontramos con las noticias del impacto de las políticas migratorias actuales del presidente de los Estados Unidos contra los indocumentados y los procesos de separación de padres e hijos, mostrándonos la cara más dura de la migración, que es la repercusión de estos hechos en la familia, con efectos especialmente sobre los más pequeños. La reacción internacional ante este inhumano drama, puso un freno momentáneo a la situación de los niños víctimas de la migración.

Este drama lo resume la revista Time en su última portada, donde en una imagen recreada se observa la foto de una pequeña niña centroamericana, con una mirada triste, observando lo imponente y fuerte de la mirada del presidente de los Estados Unidos, quien parecería ser un muro infranqueable e implacable, que no nota ni su dolor ni su presencia. Es una imagen que resume la indiferencia del poder frente al dolor de quienes necesitan ayuda, una imagen que no necesita palabras.