Mexico: continuidad o cambio

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Mexico: continuidad o cambio

Si se debe responder la inquietud planteada como título en el presente editorial, conviene empezar señalando que muy pocos mexicanos quieren que su país siga como hasta ahora.

Bastaría conocer las cifras de los asesinatos de dirigentes políticos y periodistas para justificar el pronunciamiento. Y si a lo señalado le sumamos todas las otras taras que se reflejan en una condición social donde predominan la inseguridad y la pobreza, al tiempo que sectores con capacidad de mantener lujos escandalosos, es fácil entender que las preferencias electorales favorezcan al candidato que simboliza y preconiza la voluntad de realizar profundas transformaciones en el acontecer político, económico y social del gran país de Octavio Paz.

Hasta la fecha de escribir estas líneas, ese candidato es Andrés Manuel López Obrador (AMLO), figura de la izquierda democrática mexicana que pese a toda la campaña mediática definiéndolo como un riesgo de convertir a México en una nueva Venezuela, mantiene una amplia ventaja sobre su inmediato seguidor: Ricardo Anaya, representante de una coalición donde se funde el viejo PAN con el PRD, antiguo partido de López Obrador. El candidato José Antonio Meade, del anteriormente hegemónico PRI, en la actualidad en el gobierno, aparece tercero, evidenciando el rechazo popular al oficialismo y al tradicionalismo.

En ese entorno, AMLO tendría potencialmente garantizada su victoria y si cumpliese su discurso anticorrupción y mantuviera su definición de que “la mejor política exterior será una política interior fuerte”, se esperaría que se corrijan las distorsiones que en lo social y en lo económico han congelado el desarrollo armónico de su país.

No es seguro en cambio que aquello pudiera permitirle una mejor relación con su vecino del norte. La persistencia de Trump en la construcción de un muro que divida la frontera y sus constantes provocaciones lo vuelven complicado. Quizás por ello mismo, López enfatiza su dedicación a lo interno, aunque, forzado por los comentarios que desean vincularlo al régimen de Maduro, haya esbozado alguna crítica.

Los temores del sector empresarial parecen haber sido acallados con el recién adquirido compromiso de trabajar juntos.

En definitiva, México hoy se pronunciaría a favor del cambio. Los jóvenes, la clase media, los pobres, lo habrían decidido así.