Mefistofeles: fiasco

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Mefistofeles: fiasco

Arrigo Boito se graduó del Conservatorio de Milán en 1861; se convirtió en líder y vocero no oficial de un grupo de jóvenes artistas que se llamaban a sí mismos “Scapigliatura”, Los Artistas Desgreñados. Poseedores de una sobrestimada convicción de sus conocimientos e importancia, los Scapigliati eran insoportables; rechazaron a los pilares del arte italiano, hiriendo la susceptibilidad del mismo Verdi. A los 20 años Boito inició la composición de su ópera Mefistófeles, basada en la leyenda de Fausto. La terminó en 6 años. Consiguió que La Scala la presente el 5 de marzo de 1868 como la primera ópera con el mismo individuo como compositor y libretista.

Antes de la premier, Boito hizo circular el libreto, en típica muestra de vanidad y petulancia. Cuando el experimentado director Alberto Mazzucato sugirió ciertos cambios y recortes durante los ensayos, Boito indignado los rehusó y Mazzucato abandonó la obra, dejando al inexperto Boito dirigiendo.

La premier de Mefistófeles en La Scala fue, hasta el día de hoy, el mayor fracaso en la historia de ese teatro. Los silbidos se iniciaron inmediatamente después de la obertura y se incrementaron al ver que Boito no detenía el espectáculo. Fueron 6 horas de total rechifla y el público terminó tan agotado como el director.

La ópera fue retirada y la autoestima del arrogante Boito fue estremecida hasta sus raíces. Siete años después fue presentada en Boloña, recortada en duración y reformada en su integridad. Hoy está en la periferia del repertorio y se la considera una obra maestra “menor”.

Si Boito no tuvo éxito como compositor, le fue mejor como libretista. Escribió para Ponchielli el libreto de La Gioconda, pero sus dos grandes obras las escribió para Verdi, quien le perdonó sus desplantes de juventud. El libreto de Otelo es una obra maestra de síntesis y reducción y ha sido considerado como el mejor libreto escrito en el siglo XX. La última ópera de Verdi, Falstaff, una ópera bufa, se estrenó con libreto de Boito gracias a su permanente insistencia ante el maestro de ver esta maravillosa obra en escena.