Maylin Panchana, la mamá que controla el tránsito en Guayaquil

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Maylin Panchana, la mamá que controla el tránsito en Guayaquil

Tiene 24 años y es madre de un niño de 8. Dice que todas las madres de la ATM son las mamás de la circulación. Apunta a estudiar comercio exterior o Psicología. 

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Figura. Panchana controlando el tránsito en el centro porteño.JUAN FAUSTOS

La 'mamá de la mamá' es un especial digital que EXPRESO ha preparado para homenajear a todas esas mujeres que no solo se han lucido tratando de ser las mejores madres para sus hijos, sino las mejores en cada una de las áreas que escogieron para sus vidas: desde la política, el deporte y el emprendimiento, hasta la música.

Ataviada con un pantalón azul ajustado, gorra, chaleco, y moviendo de un lado a otros los brazos apuntando a columnas de vehículos, es como transcurre el día a día de Maylin Panchana. Ella es una agente civil de tránsito de la Autoridad de Tránsito y Movilidad (ATM), de 24 años de edad, y que se convirtió en madre hace 8 años

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Su "oficina" es la calle. Y, aunque la mayoría de veces se planta entre las intersecciones más transitadas de Guayaquil, como la Francisco de Orellana, esta vez le tocó controlar al parque automotor en el caótico casco comercial. 

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Agente. Panchana dice que todas las madres de la ATM son las mamás del tránsito en Guayaquil.JUAN FAUSTOS

Allí, en la Pedro Carbo y Luque, hace una pausa para conversar con EXPRESO. No oculta su  asombro al ser declarada como la mamá del tránsito de la ciudad, pero confiesa que todas las madres de la ATM son las que llevan ese título. Ella da sus argumentos. 

"Todas somos las mamás del tránsito, pues como mujeres somos más pacientes, lidiamos más con los usuarios, tratamos mejor. En fin, somos más viables para el usuario", comenta Maylin, quien habita en el suroeste de la ciudad. 

Al consultarle sobre cómo cambió su vida luego de ser madre, relata que fue un "giro de 180 grados", y que lo describe como otra vida, otra etapa. Ahora, agrega, se encarga de ser una figura de ejemplo para su pequeño: Anderson Mejía. 

"Es muy duro... pero con amor, paciencia y ejemplo de nuestras madres y abuelas, sobrellevamos lo que es mamá", expresa. 

Preparación. Entre los proyectos de la agente está estudiar comercio exterior o Psicología

Al ser una agente de tránsito, precisa que no es posible combinar su rol de madre con esta tarea. Es decir, son dos mundos diferentes. 

"Estar parada aquí representa tener otro tipo de carácter, más drástico, ser dura para dirigir el tránsito y el usuario entienda; como madre toca ser más pasiva, paciente, pero en todos los casos hay que educar", concluye.