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La maquinaria rusa y Assange trabajan para Cataluna

Hay una descarada intervención rusa, usando el internet, para aprovechar la crisis en Cataluña, con el objeto de dividir a la Unión Europea. Con esos medios se acusa al Gobierno y a la justicia española de actos de represión violenta y se augura una posible guerra civil.

Un diario afín al Kremlin publicó que “España suprime con fuerza la primavera catalana”. El diario añade que Alexander Chichin, decano de la facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Academia Presidencial Rusa, una institución que depende del Kremlin, afirmó: “En Crimea se permitió a las personas votar y en Cataluña no se permite... Es increíble que este tipo de cosas pueda suceder en Europa”.

Los rusos afirman que Cataluña ha ofrecido, después de la declaración de independencia, buscar el reconocimiento de Abjasia y Osetia del Sur. Ambos territorios proclamaron su independencia de Georgia en los 90 y solo han sido reconocidos por Rusia, Venezuela, Nicaragua y Nauru.

Enric Folch, secretario internacional del partido Solidaritat Catalana per la Independència, es el encargado de difundir las noticias falsas prorrusas. Hace un año varios medios en español, ruso e inglés, por presiones de Folch publicaron que una Cataluña independiente reconocería a Crimea como territorio ruso, algo que pide el Kremlin desde 2014 y que beneficia al Gobierno ruso. Lo que busca principalmente es fomentar divisiones para ir minando poco a poco la democracia de Europa y sus instituciones.

Noticias falsas. Una de las cuentas de Twitter que suele publicar de forma más agresiva los intereses del Kremlin es Voice of Europe que ha compartido en días pasados mensajes en Twitter como “España hierve: La UE se niega a actuar en Cataluña a pesar de que España viola los derechos humanos más básicos”; o, “El referendo de Cataluña es una bomba de relojería que puede destruir la UE”; “Los barcos de la represión: Los estibadores catalanes se niegan a abastecer los navíos policiales de Cataluña”; “Francisco Franco, el dictador, ha regresado victorioso”. Medios rusos financiados por el Kremlin han recurrido a enfoques tergiversados de informaciones reales.

Assange, Barcelona y Tiananmen. Hemos quedado más sorprendidos al saber que el señor Julian Assange, desde la Embajada del Ecuador, donde actualmente es un simple huésped, es uno de los promotores de esta campaña de tuits dirigida por los rusos. Uno de los tuits con mayor repercusión es el que titula: “Cataluña, ¿una plaza de Tianamen española?

Assange se ha convertido, de hecho, en el principal agitador internacional de la crisis catalana, diseminando opiniones y medias verdades como si fueran noticias. Según datos de Audiense, una plataforma de análisis social, solo en septiembre Assange ha obtenido casi 940.000 menciones en Twitter, la inmensa mayoría con hashtags sobre la independencia de Cataluña. Dice Assange que a lo que Occidente se enfrenta es a la posibilidad de un incidente similar al de la plaza de Tiananmen, un acto de violencia que, en lugar de reafirmar la legitimidad de las autoridades de Madrid, las deslegitimaría con rapidez a los ojos no solo de sus ciudadanos, sino del mundo entero. “Esto no funcionará en Cataluña”. Assange tuiteó y sigue retuiteando para que sean difundidos y, además, sirven de titulares de noticias de medios públicos y privados rusos.

Los diarios que le publican los tuits a Assange han difundido también noticias falsas en la campaña alemana, como que Angela Merkel permitió la entrada de yihadistas del ISIS en Europa para lograr mayor poder militar. Tradicionalmente, el Kremlin ha evitado cualquier pronunciamiento polémico en este tipo de crisis, aunque paralelamente trabaje a favor de sus intereses de forma discreta.

Sigue Assange de huésped de la Embajada del Ecuador. No cree nuestra Cancillería que debe seguir teniendo este huésped, (quien ahora no puede alegar que lo persigue algún país) y viva protegido por la inmunidad del Estado ecuatoriano, desde donde realiza sus campañas, exponiéndonos a una justa protesta del Gobierno español, con quien tenemos las mejores relaciones y en el cual, hoy, por fin, designamos un embajador representativo.