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Manuel, 70 anos moldeando caramelos con sus manos
Sus manos se mueven al compás de aquella moldeadora de madera que él mismo fabricó y así empieza a dar forma a las canastillas y decenas de dulces artesanales con olor a canela y otras esencias.

Sus manos se mueven al compás de aquella moldeadora de madera que él mismo fabricó y así empieza a dar forma a las canastillas y decenas de dulces artesanales con olor a canela y otras esencias.
Ese trabajo es la pasión de don Manuelito, como llaman cariñosamente a Manuel Condo, el caramelero de Cevallos (Tungurahua). Tiene 89 años y por más de 70 ha endulzado los paladares de niños y adultos.
A la hora de preparar los dulces, dice que mantiene los secretos que heredó de su madre. Lo único que ha olvidado es lo que era su vestimenta diaria: el terno y la corbata.
Recorre las zonas de Quero, Mocha, Tisaleo con su canasta de caramelos y asegura que de a poco ha perfeccionado su arte. En un inicio solo eran melcochas; hoy son canastitas, bastones, monjitas, gallitos, rompemuelas, chupetes, cañas, chocolatines, bombolinas, maní y mucho más.
El trabajo no es fácil. Así como es dulce, también resulta agotador. La elaboración de los caramelos implica tres horas de cocción a temperaturas altas durante todo el proceso. Una vez que el azúcar se hace jarabe, se la cierne para sacar las impurezas y se coloca sobre una piedra, luego se deja enfriar para poder estirar y moldear.
La tradición de Manuelito la continuarán sus hijos y nietos. La familia no está dispuesta a dejarse quitar el título. YI