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Manos familiares que visten a los graduados
120.000 bachilleres se graduarán entre el 21 y 23 de marzo en el régimen Costa.

La temporada de graduaciones llegó en el régimen Costa y junto con ella, también, el trajín de los padres por los gastos que esto representa; el de los colegios, por los preparativos que aquello involucra; y el de algunas familias que confeccionan, venden y alquilan las prendas que visten los incorporados durante las ceremonias.
Una de ellas es la familia encabezada por José Muñoz Yagual, un sastre profesional de 66 años, oriundo de Salinas, quien desde hace 30 se dedica a confeccionar capas, togas y birretes por pedido de colegios y universidades. También elabora ternos, camisas y pantalones que luego vende o alquila a precios económicos, según indica.
En su taller, ubicado en Antepara y Francisco de Marcos, Muñoz exhibe las prendas y los valores de cada una de ellas.
La toga y el birrete, por ejemplo, cuestan entre $ 25 y $ 30; mientras que la capa y el birrete están por los $ 12. Pero también las alquila entre $ 5 y $ 10, para lo cual exige $ 5 de garantía, la copia de la cédula, el número del teléfono celular del cliente, y que la prenda sea devuelta al día siguiente para que no genere intereses.
Según Muñoz, los precios son los mismos del año pasado. “No los hemos incrementado para mantener la clientela que ha ido disminuyendo en los últimos años”, se queja el artesano, quien prefiere no revelar cuánto gana en este negocio.
Desde hace seis años, por disposición del Ministerio de Educación, los directivos de los planteles fiscales tienen prohibido exigir estas prendas a los bachilleres. Los estudiantes visten sus uniformes diarios en las ceremonias de graduación.
En cambio, los colegios particulares no han perdido la tradición de colocar el birrete en la cabeza del graduado y de vestirlos con estos atuendos.
Y es a ese mercado que llega Vicente Chano (60), quien lleva 20 años alquilando y vendiendo capa, birrete, toga y estola. El alquiler de las prendas fluctúa entre $ 3,50 y $ 5; y la venta oscila entre $ 16 y $ 25.
Actualmente tiene como clientes a más de una centena de colegios privados y universidades que, según asegura- conocen la calidad del material con el que trabaja y los bajos precios que oferta. También ofrece sus servicios a gremios, sindicatos, entidades a distancia, entre otras.
Desde enero comienza a recibir los pedidos de los directivos de planteles y de padres de familia que quieren que sus hijos utilicen esas vestimentas.
A su negocio ubicado en Tungurahua y Cuenca siguen llegando los pedidos, junto a las nóminas de los estudiantes a quienes deberá diseñarle los atuendos. En su jornada lo acompaña su esposa y un grupo de 10 personas a quienes brinda una plaza de trabajo.
Su hermana Marlene Chano, de 63 años, y su sobrino David Baño, de 34, también tienen un local donde en los meses de febrero y marzo diseñan y confeccionan estos elementos. El resto del año se dedican a la venta de papelería.