Por que Maduro sigue en el poder
Para nuestro criterio, Guaidó equivocó su táctica para conseguir que Maduro deje el poder o convoque inmediatamente a elecciones. Si bien logró que 50 países lo reconozcan como presidente interino, esos Estados lo apoyan moralmente, pero no se han atrevido a tener un tipo de intervención directa; muchos de ellos se limitaron a romper relaciones diplomáticas con Venezuela. Ecuador avanzó un poco más, pretendiendo que se aplique la doctrina Roldós, aunque ninguno de los gobiernos se pronunció sobre ella.
México se excusó, enunciando el cumplimiento de la doctrina ‘Estrada’, en la que se respeta la voluntad de los pueblos, lo mismo hizo Uruguay, pese a las torpes declaraciones de su exmandatario, Mujica, que luego tuvo que rectificar.
En el caso de EE. UU., dispuso el embargo de los bienes venezolanos y armó un bloqueo para impedir el ingreso de barcos petroleros que se abastecían en Venezuela. Pero hasta allí llegó. Trump tiene muchos problemas que atender en Asia, África y en el Oriente Medio. Bajo ningún concepto le conviene abrir otro frente, aunque con el embargo mató dos pájaros de un tiro, ya que impide con esta medida el abastecimiento de Venezuela a Cuba, país que se ahoga económicamente.
Maduro ha logrado el apoyo de Cuba, Turquía, Rusia y China. En cuanto a Turquía, le ha recibido el oro que envió a cambio de dólares, lingotes que fueron trasladados en aviones privados. Rusia está con Maduro porque le ha comprado gran cantidad de armamento moderno y quiere cobrar su dinero, aunque sea con petróleo. La deuda sobrepasa los $ 1.500 millones. Los chinos, asimismo, son fuertes acreedores de Venezuela, le adeuda como $ 30.000 millones.
Saben que así pueden abastecerse de petróleo por varios años y aunque caiga Maduro, la deuda es deuda y por eso, se encuentran seguros de recuperar su dinero.
La emisión de bonos. Por otro lado, Venezuela ha emitido bonos del Estado por muchos millones de dólares y los está vendiendo con un 30 % de descuento, con un interés bastante alto, para atraer a la mayor cantidad de compradores. Este juego entusiasmó a la poderosa banca de inversores Goldman Sachs, de EE. UU., que ha calculado que con el descuento y los intereses, si cumplen en el pago, en tres años recuperará su dinero y el resto será una enorme utilidad. Agréguese a esto que si no se pagan los bonos, Pdvsa tiene bienes en el exterior para ser embargados.
Venezuela se ha convertido en un Estado fallido. Tiene dos gobiernos: Guaidó, presidente interino apoyado por 50 países, y Maduro, narcopresidente, quien quiere eternizarse en el poder con el apoyo de las FF. AA. y los grupos bolivarianos de choque, dirigidos por expertos cubanos y ahora, algunos rusos. De acuerdo con datos proporcionados por agencias internacionales, Maduro en la práctica no gobierna. Se dedica a visitar cuarteles y a alojarse en ellos por razones de seguridad.
En definitiva, como casi no se gobierna, el país vive en un caos total: no hay alimentos, no hay medicinas, no hay luz, no hay transporte, porque con una inflación que ha roto todos los récords, sin petróleo y sin recursos, lo único que importa es tener satisfechas a las FF. AA.
Ese ha sido otro gran error de Guaidó. Le es imposible romper la unidad del Ejército. Son muy pocos los que se han juntado a la oposición. Los militares están a cargo de las principales empresas que fueron nacionalizadas, como Pdvsa, la joya de la corona. Un nuevo gobierno democrático tendría que volverlos a los cuarteles.
Maduro, con semejante apoyo, sigue utilizando a la Asamblea Constitucional, elegida ilegalmente como él.
Se ha comentado con insistencia, que Maduro dejaría el poder para asilarse en Cuba, donde estaría tranquilo pues no es parte de la Corte Penal Internacional, donde podría ser juzgado por crímenes de lesa humanidad. En caso de que Guaidó llegue al Gobierno, encontrará una montaña de problemas. Tendría que llamar a elecciones y para ello debería realizar una gran cantidad de acciones que le llevarían mucho más tiempo de lo prometido. En materia económica, si no tiene el valor para declarar la dolarización, las medidas que tomaría implicarían un esfuerzo descomunal para estabilizar al país.
No se puede seguir con manifestaciones constantes convocadas por los dos bandos. Hasta ahora poco se ha sacado: unos muertos, muchos heridos y encarcelados, además no hay posibilidad de un entendimiento entre las partes, que sería lo civilizado. La gente se cansa de salir a las calles a exponerse a una fuerte represalia. Ahora se anuncia un paro general que tememos que tampoco logrará nada. En conclusión, si la oposición no se dedica a convencer a las FF. AA., Venezuela se irá desangrando día a día. Que no esperen intervención militar extranjera, porque sería nefasto para el continente volver a épocas ya superadas.