Goleador. Alarcón Isco, del Real Madrid, celebra su gol ante el Alavés, ayer en el partido que se jugó en el Santiago Bernabéu.

El Madrid juega con fuego

La goleada del Real Madrid sobre el Alavés no refleja lo que realmente sucedió ayer en el campo del Bernabéu

Los merengues siguen fabricando un gigante sin esqueleto. Le van poniendo a su título todas las piezas, pero se siguen olvidando de la base. El Real Madrid mantiene el liderato de La Liga Santander tras jugar con fuego con la ley del mínimo esfuerzo ante un Alavés que siempre mantuvo la cara al duelo y rozó el premio del empate en la segunda parte, antes de ser sentenciado por la pegada madridista, con Benzema e Isco saliendo al rescate.

El Madrid superó el primer obstáculo de un abril infernal con un partido repleto de incertidumbre que solucionó con su pegada. Pasó de transmitir tranquilidad y encarar con confianza las dificultades iniciales, a estar en vilo ante un aguerrido Alavés.

La goleada del Real Madrid no reflejó lo que realmente sucedió en el campo de juego, donde el equipo de Zinedine Zidane sufrió más de la cuenta para sumar otro triunfo. Le costó generar juego y ofreció apenas chispazos de sus figuras.

La llave del gol llegó tras una acción que comenzó (en posición adelantada) y finalizó Benzema. ¿Qué había hecho Real Madrid hasta el gol? Poco y nada. Apenas un remate de Cristiano Ronaldo.

Alavés, por su parte, se fue en insinuaciones. Tuvo la pelota, jugó en el campo del Real, pero le faltó fuerza y convicción.

En la segunda parte, Alavés se mostró más agresivo. Aunque, claro, su crecimiento estuvo ligado a la siesta que se pegó el local.

Cuando los murmullos crecían, Cristiano habilitó a Isco, que sacó un violento derechazo que sirvió para clavar el segundo gol y postergar los reclamos.

Y cuando los hinchas del Real celebraban la victoria, Nacho aprovechó un rebote en el travesaño tras un tiro libre de Bale y sentenció un exagerado 3-0.