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Machachi acoge a los taurinos

Una tradición que se niega a morir. Los aficionados a los toros de lidia encuentran en Machachi, en el cantón Mejía, un espacio para disfrutar de la fiesta brava.

Plaza. Valentín de la Hija Pinadero (sombrero) junto a Antonio Tapia dejan lista la arena para la corrida.

Una tradición que se niega a morir. Los aficionados a los toros de lidia encuentran en Machachi, en el cantón Mejía, un espacio para disfrutar de la fiesta brava.

Machachi, ubicada a 35 kilómetros al sur de Quito, es uno de los cantones que, en la consulta popular de 2011, votó por mantener las corridas de todos con muerte del animal. Sus habitantes fueron parte de los 3,5 millones de ecuatorianos que se pronunciaron en favor de las corridas. En la capital, donde el movimiento antitaurino es fuerte, las corridas fueron prohibidas.

Hoy, en la plaza Vista Alegre, en el recinto ferial del Centro Agrícola de Mejía, se desarrollará una corrida de toros. El cartel está integrado por los matadores de toros Curro Díaz, de España, y Guillermo Albán, de Ecuador. Además, estarán los rejoneadores Sonia Matías, de Portugal, y Álvaro Mejía, también de Ecuador.

Ellos lidiarán seis toros de las ganaderías nacionales Vistahermosa y Mirafuente.

Ramiro Barros, alcalde de Mejía, prefiere no entrar en ninguna polémica. “No se puede hablar de apoyar o no las corridas de toros, estas se cumplen porque en Mejía ganó el ‘no’ en la consulta popular”, dijo ayer a EXPRESO.

Él cree que las corridas de toros reportan varios beneficios. Empezando por el sector turístico: por el sinnúmero de atractivos que tiene el cantón y la posibilidad de disfrutar de la gastronomía que la ciudad ofrece, explicó. “Esto es un ganar, ganar”, precisó.

Valentín de la Hija Pinadero, torero español retirado y conocido entre los taurinos como ‘Cesterito’, construyó la plaza Vista Alegre que se usará hoy. Él es un entusiasta de que esta costumbre se mantenga en el país. “A unos les gusta el fútbol, a otros el box, la lucha libre, el baloncesto. Hay a quienes nos gustan los toros, que es una tradición tan arraigada. La afición es algo difícil de quitarnos”, dijo.

En Mejía el ambiente taurino contagia. Inés Altamirano, junto con su hijo Rafael Centeno, propietarios del restaurante de comida típica La Posada del Chagra, por ejemplo, tendrán un stand junto a la plaza. Ofrecerán platos típicos, como yahuarlocro, caldo de pata, tortillas con hornado y fritada.

Rafael está convencido de que eventos como estos ayudan a fomentar el turismo.

Gastronomía

Bocadillos para todos los gustos. Inés Altamirano, dueña del restaurante La Posada del Chagra, prepara el tradicional plato de fritada, con tortillas y tostado. Es parte de la oferta para los aficionados.