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Diario Expreso Ecuador

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Luis Fernando Torres: “Los correistas estan monoliticamente unidos; los morenistas, no siempre”

El asambleísta del Partido Socialcristiano analiza las flaquezas de la nueva legislatura frente a la anterior; a la par, se plantea ser candidato a alcalde de Ambato. Decidirá en noviembre.

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- Esta Asamblea se está caracterizando por alianzas un tanto imprevisibles, a veces, entre el bloque oficialista con el de oposición y, a veces, entre las dos facciones que, antes de su ruptura, formaban Alianza PAIS. ¿Cuál es la línea que separa una u otra opción?

- La Asamblea está fragmentada. Ningún bloque tiene mayoría por sí mismo y muy difícilmente con grupos aliados. Las mayorías se originan en acuerdos tácitos, no expresos, sobre diversos temas. Ejemplo: en la condena al dictador Maduro, sin ningún problema, coincidimos la bancada del Cambio Positivo (donde está la Lista 6, el movimiento Tiempo de Cambio, Madera de Guerrero) y varios independientes, SUMA, CREO y algunos del bloque morenista. ¿Qué significa esto? Que si está de por medio el dictador Maduro, algunos morenistas coinciden con el bloque correísta. Pero no todos. Otros, con el bloque democrático.

- Pero cuando se trata de fiscalizar, ¿cómo le sienta a la oposición que el bloque gobiernista y el de la llamada Revolución Ciudadana se unan para frenar esas iniciativas?

- Una precisión: los correístas siempre están monolíticamente unidos y es un bloque que a veces coincide con algunos del bloque morenista. El morenista, más bien, no suele estar monolíticamente unido. En el caso del Consejo de la Judicatura, el juicio político a sus vocales, y el enjuiciamiento político al superintendente de Bancos pasó justo eso. Algunos morenistas no dieron los votos para que pasara el proceso al Pleno, pero no fueron todos. Otros sí.

- En el camino de la fiscalización se han quedado en el limbo procesos contra el exministro Carlos de la Torre (por usar dinero del terremoto en otros fines), la excanciller María Fernanda Espinosa o el exprocurador Diego García...

- Cuando el CAL admite un juicio político, la idea es que en la Comisión de Fiscalización pueda ser procesado ágilmente. Los legisladores de la comisión responden por su voto, si es a favor, en contra o se abstienen. El problema son los que se ausentan y no envían al suplente. Pero la fiscalización tiene que analizarse también desde otra dimensión: la Contraloría y el Consejo de Participación son órganos que están impulsando procesos de fiscalización y de forma muy eficaz. Eso no había en el pasado, no jugaban ese papel.

- Hay voces, sobre todo del lado correísta, que deslegitiman la actuación del Consejo de Participación, ¿cree que se evitaría el cuestionamiento si fuera la Asamblea quien asuma esa labor?

- Mire, en 1998 se cometió el primer despojo de competencias del órgano legislativo, bajo la idea de que un presidencialismo reforzado garantizaba la gobernabilidad. Fue una equivocación. En 2008 se tomó ese antecedente para despojar completamente a la Asamblea de cualquier competencia en materia de designaciones. Y ahora se ha consagrado este despojo, dándole al Consejo de Participación estas competencias de manera regular. Personalmente estimo que son los congresos o las asambleas los que tienen que designar a las altas autoridades porque, a diferencia de los que están en otros órganos, los miembros de la Asamblea rinden cuentas al pueblo directamente. Sin embargo, en la consulta popular se le otorgaron esas competencias al Consejo de Participación y tiene el camino abierto para designar y cesar.

- ¿De qué sirvió en la legislatura anterior que la Asamblea rinda cuentas al pueblo?

- ¿Qué garantiza que la decisión de un órgano integrado por personas no elegidas por el pueblo sea mejor que la adoptada por un órgano donde están los representantes elegidos por el pueblo? Nada lo garantiza. Pero en Ecuador la cosa está clara. A la Asamblea no le corresponden esas designaciones, así no nos guste a algunos. Lo dice la Constitución.

- ¿Cree que a la oposición le puede pasar factura prestarse a alianzas con el bloque morenista si ellos frenan la fiscalización?

- Nosotros no tenemos alianza con nadie; coincidimos en función de la votación. Lo que ocurre es que las coincidencias son necesarias para reunir 69 votos y, a veces, aparecen algunos también del bloque morenista. No creo que nos pase factura porque las coincidencias de todos los opositores con algunos morenistas giran alrededor de temas de interés nacional e internacional.

- El rol de la oposición tiene más peso en esta legislatura, ¿qué obstáculos hay ahora?

- En la Asamblea anterior, los opositores al bloque correísta éramos una minoría que tenía, por supuesto, voz, potencia y eco entre los ciudadanos, pero carecía de votos para cambiar el curso de los acontecimientos. Ahora es diferente.

- Y, ¿cuáles son las debilidades?

- Aparte de la fragmentación, que el discurso se ha extendido, en algunos casos, casi de manera infinita, impidiendo que se pase de las palabras a los hechos. El debate siempre es importante, pero a veces se torna desgastante cuando hay que aprobar una ley o resolución. Prácticamente no se puede iniciar una sesión sin atender pedidos de cambios del orden del día y eso consume tiempo. Muchos asambleístas lo hacen con razón, por un tema urgente, pero otros solo para tener visibilidad. En la Asamblea anterior, esos cambios tenían carácter excepcional.

- Esa fragmentación pone el foco en las personas, en lo que hace cada asambleísta con su voto...

- Tiene razón. En general, la forma de hacer política ha cambiado. Cada día los partidos se debilitan más, cada día la gente pierde fe en las organizaciones políticas o en las estructuras parlamentarias y tiene más fe en los líderes. Estamos llegando a una época en que los líderes, individualmente considerados, son más importantes que los partidos. Aunque no tenemos la condición de líderes, todos los asambleístas somos identificados por lo que hacemos, no hacemos o dejamos de hacer.

- Teniendo en cuenta ese examen individual, ¿a quién dejará en su curul si se postula para alcalde de Ambato?

- Pues alguno de mis alternos. El que se decida. Pero todos los que podría reemplazarse tienen iguales competencias intelectuales. He tenido especial cuidado en que mi lista esté llena de personas jóvenes y muy formadas, con maestrías, por ejemplo, en el King´s College de Londres y con trayectoria profesional destacada.

- ¿Si tiene tan claro quién lo puede sustituir es porque ya ha tomado la decisión de presentarse a las elecciones municipales?

- No, la decisión la tomaré en noviembre. Ahora tengo una opción del voto del 52 %, pero no por mucho madrugar amanece más temprano. Pero si me decido será para ejecutar un proceso de cambio.

- ¿Cuáles serían sus prioridades si decide postularse y gana?

- Ambato es el cuarto cantón del país y debe consolidarse como potencia económica en el centro del país. Yo soy un político de vocación, con esa mística que hay que tener. Y si llego a ser candidato será con un plan en el que ya se está trabajando, ya sea para que me presente yo o para otro. Las líneas principales abordan el combate a la delincuencia con una regeneración urbana inteligente, una reconversión económica que genere más trabajo, la erradicación de la corrupción y aspectos medioambientales y culturales.

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